Lugo
Fecha del viaje: Diciembre de 2025
Este fue el primer día de un viaje de cuatro días de duración para recorrer la provincia de Lugo, de la que casi no conocíamos nada todavía. Como siempre en este tipo de viajes, comenzamos el viaje muy temprano, aún de noche, e Inés fue completamente dormida en el coche hasta que paramos a desayunar, muy cerca ya de la frontera con Galicia.
Recomendaciones importantes
- De las mejores cosas que se pueden hacer en Lugo es el paseo por el adarve de la muralla, de 2,1 km de longitud. Especialmente si es pronto por la mañana o al atardecer.
- Otro resto romano muy interesante es la casa del Mitreo, junto a la catedral, donde puede recorrerse por una pasarela los restos de una villa romana.
- La plaza del Campo y calles aledañas, al lado de la catedral, es sin duda la mejor zona de bares y tapeo de todo Lugo. En la plaza mayor hay un par de restaurantes con terraza que están bien.
Paramos a desayunar en un área de servicio poco antes del puerto de O Cebreiro. Luego, al llegar al puerto nos desviamos en Piedrafita y cogimos la carreterilla que en apenas 4 km nos lleva hasta la iglesia de Santa María de O Cebreiro, la que al parecer es la iglesia más antigua de todo el camino de Santiago, ya que fue construída en el siglo IX.
Está aún más alta que el puerto, así que siendo Diciembre, estaba todo lleno de nieve. Siempre es divertido poder disfutar un poco la nieve, ya que en Madrid cada vez la vemos menos, y además entre la nieve, la niebla y el frio, el paisaje realmente te transportaba a la época medieval en que los peregrinos recorrían estos caminos a pie, y paraban aquí en busca de cobijo, un fuego al que arrimarse, y algo de comida.
Arriba a la izquierda se puede ver la iglesia (estaba cerrada), que es el único edificio conservado del monasterio que aquí existió durante siglos. Esta iglesia prerrománica de muros muy gruesos de mampostería de pizarra, fue fundada en el siglo IX, y aunque fue restaurada en 1962, se conserva casi en su totalidad de forma original, lo que la convierte en el edificio más antiguo de todo el camino de Santiago.
Hacía un día realmente frio. Dimos un pequeño paseo por el pueblo. Gran parte de los bares estaban cerrados, y los únicos dos que estaban abiertos estaban muy llenos de gente, así que enseguida volvimos al coche a seguir nuestra ruta hacia Lugo. Una pena porque un caldito caliente nos habría sentado de maravilla.
Todavía íbamos a hacer una parada más antes de ir a nuestro hotel de Lugo. Se trata del monumento romano de Santa Eulalia de Bóveda, situado en el pequeño pueblo de Bóveda, a unos 20 minutos del centro de Lugo. Es un pueblo realmente pequeño, parece increible que en un sitio así esté uno de los monumentos romanos más misteriosos y fascinantes de España.
Se trata de una especie de templo semisubterráneo datado entre los siglos III y V d.C. No se sabe cual era su utilidad, pero ya en tiempo muy antiguo, con el advenimiento del cristianismo al imperio romano, fue transformado en iglesia dedicada a Santa Eulalia, mártir muy venerada en la Hispania primitiva (Ya visitamos otra iglesia de origen romano dedicada a esta santa en Mérida). Con el tiempo, se perdió el recuerdo de este espacio, se llenó de escombros, y justo encima se construyó otra iglesia, que es la que podéis ver en la foto de abajo a la izquierda.
Las otras tres fotos son de la entrada al templo romano, que lamentablemente en esa época estaba cerrado por obras de conservación, y no pudimos visitarlo por dentro, tan solo hacer unas fotos de su entrada desde la valla que nos impedía el paso. En origen, era un edificio de dos plantas, la superior se acabó convirtiendo en iglesia y la inferior en cripta, pero con el tiempo la parte superior fue demolida para construir otra iglesia más moderna, seguramente por que la original romana estuviera en mal estado.
Una auténtica pena que estuviera cerrado, porque la cripta que se conserva es un espacio único en el mundo romano, con las mejores pinturas originales romanas conservadas en España. La puerta de entrada que podéis ver en las fotos, que estuvo tapiada y enterrada durante siglos, tiene el arco de herradura más antiguo de España (posible origen visigodo). Si queréis saber más sobre la utilidad original de este templo, en la wikipedia viene una muy buena explicación sobre este antiguo templo romano y también tenéis un video muy interesante del ingeniero Isaac Moreno Gallo, gran divulgador sobre ingeniería romana, en el que analiza esta iglesia de Santa Eulalia de Bóveda.
Y con la pena de no poder haberlo visto por dentro, pusimos rumbo a Lugo, donde llegamos en cosa de quince o veinte minutos. Nuestro hotel era el Eurostars Gran Hotel Lugo, un fantástico hotel situado a sólo 6 o 7 minutos de un agradable paseo de una de las puertas principales de la muralla. Dejamos el coche en el parking del hotel (14 euros el día completo), porque no parecía que fuese cosa fácil aparcar gratis en la calle. La habitación era estupenda, y las instalaciones, propias de un hotel de esa categoría, la verdad es que nos gustó mucho (pagamos en total 132 euros por los tres, con desayuno incluído, una noche). Una vez instalados, salimos a la calle, con ganas de conocer el casco histórico, y de comer, que ya iba siendo hora.
Enseguida llegamos a la puerta monumental de la muralla más cercana al hotel (la del obispo Aguirre), y una vez atravesada, justo al lado está la enorme plaza del ayuntamiento, también llamada plaza de España, donde en esas fechas han puesto un mercado navideño muy bonito. Ahora los puestos están cerrados, pero cuando caiga el sol volveremos para verlo en todo su esplendor. Desde la parte inferior de esta plaza, una ancha calle nos deja ver la parte trasera de la catedral, y hacia allí nos dirigimos. Es una bonita ciudad, fundada por los romanos con el nombre de Lucus Augusti en el año 13 a.C., y que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000, especialmente por su bien conservada muralla romana, que se conserva íntegra.
En apenas unos pasos desde la plaza, estamos en otra plaza que da a la parte trasera de la catedral, la de Santa María, como podéis ver en las fotos de abajo. En esta plaza se conserva, protegida con un cristal, una especie de piscina ceremonial de origen romano que seguramente pertenecía a una basílica paleocristiana o a un complejo termal romano. La imagen de la catedral desde aquí es bastante espectacular, es un edificio inmenso. Junto al espectacular pórtico gótico, en esta zona de la catedral destaca la torre del reloj, un añadido barroco del siglo XVIII.
Y rodeando la catedral, llegamos hasta su espectacular fachada principal, que además puede contemplarse en todo su esplendor si subimos por la rampa que nos lleva hasta la parte superior de la muralla romana, que pasa justo por allí. Abajo podéis ver qué maravillosa vista tenemos de la catedral desde la muralla. Además, es la hora perfecta, ya que el sol está detrás nuestro e ilumina perfectamente toda la fachada, sin zonas de sombra. Por la mañana, como pudimos comprobar al día siguiente, la foto sale peor. Las dos torres de la fachada son de época posterior, de 1880.
En ese momento eran las 3 de la tarde, hora de ir pensando en comer. Volvimos a la plaza mayor callejeando un poco, y pasamos por la bonita plaza del Campo, que tiene una hermosa fuente en su centro (foto de abajo a la izquierda) y es la zona más típica de tapeo de Lugo. Al parecer, en las fiestas de San Froilán, en Octubre, se hace salir vino tinto por los caños de la fuente. En la plaza, comimos en uno de los restaurantes que hay en su parte izquierda, en terraza, ya que tenían las estufas de gas en forma de seta. De esta manera, Inés podía jugar a dar de comer a las palomas mientras nosotros acabábamos tranquilamente de comer sin perderla de vista. Se pueden ver los puestos del mercadillo navideño, cerrados, junto al kiosko de música.
Después de comer, dimos un paseo por el interior del casco histórico, dentro de la muralla. Había que aprovechar al máximo la luz solar, que en breve se haría de noche. En las fotos de abajo, el convento de San Francisco, con elementos góticos y barrocos, que hoy día es el museo provincial, donde tienen una colección de mosaicos romanos, así como arte sacro y pintura gallega de los siglos XIX y XX. No entramos a verlo.
Desde el museo provincial, seguimos hacia arriba por la Rua Nova hasta salir de la muralla por la puerta del mismo nombre, y desde ahí rodeamos la muralla por el exterior hasta la puerta Miñá, una de las más antiguas de la muralla.
En las fotos de abajo, a la derecha se puede ver la puerta de la muralla llamada del obispo Odoario (la siguiente que te encuentras después de salir por la porta Nova, como habíamos hecho). Es la puerta más moderna de la muralla, ya que el hueco se abrió en el año 1921 para dar servicio al recién inaugurado Hogar de Santa María (foto de la derecha), un edificio del obispado que tenía una función social para acoger a jóvenes sin hogar, donde podían vivir y se les daba una educación. Hoy alberga oficinas de la diputación provincial de Lugo.
Seguimos el paseo junto a la muralla, por su parte exterior, hasta llegar a la puerta Miñá, sin duda una de las más espectaculares de toda la muralla, que tiene una apariencia auténticamente romana. Es contemporánea a la muralla, construída entre los siglos III y IV. Como podéis ver, sus sillares perfectamente tallados y escuadrados son auténticamente romanos (aunque posiblemente recolocados en alguna restauración medieval), así como el arco de medio punto bajo el que se pasa a la ciudad. La muralla original romana tenía cinco puertas, y ésta es una de ellas. Luego, durante el siglo XIX, y la última en 1921, se abrieron cinco puertas más, con lo que actualmente hay diez accesos a la zona intramuros.
Arriba a la derecha, uno de los murales que se pueden ver alrededor de la muralla, en este caso representa una guerrera prerrománica anterior a la conquista romana. Entramos de nuevo en la ciudad por la puerta Miñá, y seguimos la ruta por el interior de la muralla hasta llegar a la plaza de la catedral, en la que subimos a la parte superior de la muralla para seguir el paseo un poco más. Abajo a la izquierda, vista hacia la plaza mayor desde lo alto de la puerta del obispo Aguirre, ya con las últimas luces del atardecer. Por la parte superior de la muralla, el adarve, seguimos el paseo hasta la torre A Mosqueira, que es la única de las 85 torres que conserva parte de la estructura superior de dichas torres, aunque sean solo un par de ventanales (foto de abajo a la derecha).
Aquí abajo, a la izquierda, podemos ver una ilustración de 1850, en la que se ve que en aquella época se conservaban más ventanas que ahora, y en más de una torre. Una pena que se haya perdido. Abajo a la derecha, una reconstrucción de cómo pudo haber sido la muralla en época romana.
En la torre de A Mosqueira, bajamos de la muralla. En esa parte de la ciudad hay un pequeño parque con zona infantil donde Inés estuvo jugando un poco, y luego, ya con muy poca luz, fuimos a ver la catedral por dentro. La entrada de adulto cuesta 8 euros, y en invierno cierra a las 18:30 (una hora más en verano). Está prohibido hacer fotos en el interior de la catedral, aunque sea sin flash, cosa que me parece totalmente injusta, dado que en realidad es un monumento que pertenece a todos y encima nos han cobrado 8 euros por verla. Por suerte, pude hacer alguna que otra foto que podéis ver aquí abajo.
La catedral comenzó a construirse en el año 1129 en estilo románico, sobre otra anterior visigoda. Su construcción duró mucho tiempo, no se acabó hasta 1273, con lo que gran parte del edificio ya se hizo en estilo gótico, como puede verse en las altas bóvedas de crucería. El claustro (arriba a la derecha) ya es barroco del siglo XVIII. Después de esta visita, fuimos dando un paseo, ya completamente de noche, hacia la plaza mayor, para ver el mercado navideño en todo su esplendor.
Y después de ese paseo entre los puestos navideños, que mejor que merendar en una cafetería cercana una buena porción de tarta con un chocolate caliente. Salimos tan llenos, que incluso nos saltamos la cena, y fuimos ya directamente al hotel a descansar. Al día siguiente teníamos planeado pasar aun parte de la mañana en Lugo.
Al día siguiente, lo primero fue meternos un fabuloso desayuno en el hotel. Da gusto alojarse en hoteles de calidad, donde sabes que a la mañana siguiente te espera un maravilloso desayuno buffet. Había de todo, incluso zumo natural. Una fantástica manera de empezar el día. Desde el hotel, caminamos hasta el casco histórico, entrando por la misma puerta de la muralla que el día anterior (la del obispo Aguirre). Llegamos a la plaza mayor, y desde ahí fuimos hasta la catedral, rodeando para pasar de nuevo por la plaza del Campo. Aun era temprano, y las calles estaban muy vacias, se podían hacer buenas fotos. Abajo a la izquierda, esculturas de Augusto y Julio César que presiden la entrada a la plaza mayor.
Arriba a la derecha, el edificio del obispado de Lugo, en la plaza de Santa María. Abajo, la plaza del Campo y calles aledañas, caminando hacia la fachada principal de la catedral para subir a la muralla desde allí.
En las dos fotos de arriba, calles en los alrededores de la plaza del Campo, que el día anterior al mediodía estaban rebosantes de gente tomando el aperitivo, y ahora todavía lucen así de tranquilas, antes de que empiece el bullicio. Es la zona más clásica de Lugo para el tapeo. Y abajo a la izquierda, en la rampa de subida a la muralla que está enfrente de la catedral. El plan ahora era dar un paseo rodeando completamente la muralla por su parte superior, el adarve, con esa bonita luz mañanera.
Sin duda, hacer el paseo de la muralla es de las mejores cosas que se pueden hacer en Lugo, especialmente si se hace pronto por la mañana o al atardecer. Tiene una longitud total de 2,1 km, y se hace tranquilamente en una hora o incluso algo menos. Aunque hay otras murallas romanas en Europa más grandiosas, como la de Roma o Estambul, al parecer esta es la única conservada de forma íntegra. Si queréis saber más sobre su historia, os recomiendo este video del divulgador de ingeniería romana Isaac Moreno Gallo sobre la muralla romana de Lugo. Abajo, un par de fotos durante el paseo, en las que se ve otro mural de arte urbano que representa a Julio César.
Interrumpimos brevemente nuestro paseo para bajar de la muralla a la altura de la llamada puerta falsa. Se trata de una puerta pequeña y discreta de la muralla, seguramente con fines militares y estratégicos, que es auténticamente romana, al igual que la puerta Miñá que vimos el día anterior. No podíamos dejar de bajar para contemplarla de cerca.
Arriba a la derecha, una de las puertas abiertas en el siglo XIX, la de la estación. Al llegar a la torre de A Mosqueira, la que conserva las dos ventanas, bajamos de la muralla. El tramo siguiente hasta la catedral ya lo habíamos hecho el día anterior por la tarde. La razón de bajar era para poder contemplar la puerta de San Pedro desde abajo, que es otra de las puertas originales romanas, aunque modificada y arreglada en siglos posteriores. Por aquí entra el camino de Santiago a la ciudad. Además, ese tramo de la muralla es de los más fotogénicos para verlo desde abajo.
Volvimos a entrar en la ciudad por la puerta anterior a la del obispo Aguirre, la de Campo Castelo, que da acceso a la zona infantil que está junto a uno de los extremos de la plaza mayor. De nuevo, dejamos a Inés jugar un rato en los columpios, y luego atravesamos la plaza mayor para ir de nuevo hacia la catedral, ya que ahí está nuestra siguiente y ya última visita de la ciudad, la casa del Mitreo. Abajo a la derecha, el edificio barroco del ayuntamiento, de 1738.
Y de nuevo junto a la catedral, justo donde empezamos nuestro paseo por la muralla, está el edificio de la casa del Mitreo, cuya entrada cuesta 3,3 euros para adultos, y gratis para Inés. Para más información sobre horarios, fotos, etc podéis consultar su web oficial aquí. Se trata de una antigua villa romana, propiedad de un centurión, que tenía una capilla familiar para venerar al dios Mitra, de origen persa pero muy conocido y venerado en el mundo romano (de ahí el nombre de casa del Mitreo).
La casa fue en parte destruída ya en época romana, puesto que el trazado de la muralla pasaba por la propia casa. Parte de lo que no se destruyó, quedó enterrado entre escombros y ha podido ser recuperado. La visita es corta pero está muy bien, recorriendo las diferentes salas por una pasarela, con algunos paneles explicativos.
En las dos fotos de arriba se puede ver el lienzo de la muralla romana, como atraviesa el peristilo o patio de la villa, que conserva el suelo original de losas de piedra y algún resto de columna. Una visita breve y muy interesante, que es de los mejores restos romanos de Lugo, si no contamos la propia muralla.
Y una vez fuera, salimos del recinto amurallado por la puerta de Santiago, la última de las auténticamente romanas que nos faltaba por conocer. Bajo ella pasa el camino de Santiago, igual que pasa en la de San Pedro. En la foto de abajo podéis verla, con una estética claramente romana, aunque modificada en siglos posteriores. Tiene un encuadre muy bonito con las torres de la catedral asomando por detrás.
Y desde aquí volvimos al hotel a recoger equipaje y coche, llegó el momento de despedirnos de esta ciudad, teníamos que continuar ruta hasta nuestra próxima parada, el cabo y faro de Estaca de Bares.
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