Castañar de Hervás
Fecha del viaje: Diciembre de 2014 y Noviembre de 2023
Esta excursión forma parte de un viaje de tres días al valle de Ambroz, entre Cáceres y Salamanca. Salimos un Viernes de Villaviciosa de Odón por la tarde, después de que Inés saliese del colegio, y en unas dos horas y media llegamos a nuestro destino, una fantástica casa rural a las afueras de Puerto de Béjar, donde llegamos ya de noche. Al día siguiente por la mañana hicimos una ruta muy chula por el castañar que estaba justo al lado de nuestro alojamiento, sin necesidad de coger el coche. Podéis leer aquí el relato de este fantástico paseo por el castañar de El Puerto de Béjar. La motivación principal de este viaje era sobre todo disfrutar de los castañares del valle de Ambroz, que en Noviembre están espectaculares.
Recomendaciones importantes
- El mejor sitio para dormir en Hervás, sin duda es la hospedería, situada en un antiguo convento del siglo XVII. Sirven un magnífico desayuno, y la cena es estupenda también.
- Y un sitio para comer que nos encantó es "La taberna de la callejilla", en pleno corazón de la judería. Muy recomendable.
- También recomendaría el que fue nuestro alojamiento, una casa a las afueras de El Puerto de Béjar, justo al lado de un castañar desconocido y solitario que nos gustó mucho.
Después del paseo por el castañar de El Puerto de Béjar, cogimos los coches para ir a Hervás, a sólo 15 minutos de distancia. Allí dimos un paseo por el centro, y estuvimos tomando el aperitivo en una de las varias tabernas del centro histórico. Es un pueblo muy agradable para pasear, especialmente en esta época del año.
Enseguida fuimos a la judería, una de las mejor conservadas de España. Tras el edicto de expulsión de 1492, muchos judíos de Hervás se convirtieron al cristianismo (los llamados “conversos”), y otros huyeron a Portugal o al norte de África. Aun así, la estructura urbana y el ambiente del antiguo barrio hebreo se conservaron sorprendentemente bien hasta hoy.
La judería se caracteriza por su trazado medieval, con calles estrechas, empedradas y sinuosas, adaptadas a la pendiente del terreno. Las casas son de dos plantas, con muros de adobe, entramados de madera y tejados de teja árabe.
Arriba a la izquierda, el Callejón del Moral, considerada una de las calles más estrechas de España. En algunos puntos tiene sólo 50 cm de ancho, a duras penas cabían las niñas por ella. Fueron y vinieron varias veces por esa callejuela, todo un recuerdo vivo de cómo era la judería en el siglo XV, cuando las viviendas se construían muy juntas para mantener el calor en invierno y el frescor en verano.
Justo enfrente hay una taberna muy auténtica llamada "La taberna de la callejilla" que es donde comimos. El sitio nos gustó mucho, comimos fenomenal y había muy buen ambiente. Eso sí, es pequeño, asi que imprescindible reservar antes. Aun reservando, tuvimos que esperar un poco, pero no fue problema por que estuvimos tomando unas cervezas mientras, y las niñas jugando en la callejuela, así que se nos hizo corto. Abajo podéis ver un par de fotos del sitio.
Patri y yo ya habíamos estado en Hervás tiempo atrás, antes de que naciese Inés, en plena Navidad de 2014. En aquella ocasión pasamos la noche aquí, en un alojamiento espectacular que me gustaría recomendar. Se trata de la hospedería de Hervás, situada en un antiguo convento de Trinitarios del siglo XVII con mucho encanto. Pertenece a una cadena de alojamientos muy especiales llamada "Hospederías de Extremadura", que viene a tener una filosofía similar a la red de Paradores Nacionales, que tanto nos gusta.
Si queréis más información sobre precios, fotos, reservas, etc, podéis consultarlo aquí, en la web oficial de la hospedería Valle de Ambroz, en Hervás. Abajo podéis ver unas fotos de cuando llegamos al sitio, ya casi de noche.
Y aquí dos fotos sacadas desde nuestra habitación, esa misma noche, y ya con luz la mañana siguiente. Destaca por encima de los tejados la iglesia en la que habíamos estado por la mañana con las niñas.
Además de que el alojamiento está muy bien, y el edificio ha sido rehabilitado con mucho gusto, el desayuno y la cena (contratamos media pensión) fueron fantásticos también. Un sitio muy recomendable. A la mañana siguiente paseamos por la judería, como hicimos años después según he contado más arriba.
En esta ocasión, descendimos sin rumbo por sus callejuelas hasta llegar al rio, donde se termina la judería. Es un paseo muy recomendable, que no hicimos en 2023. Al final llegas a un pequeño puente medieval de piedra sobre el rio Ambroz, un lugar muy bucólico y tranquilo, desde donde hay buenas vistas de la judería que se extiende ladera arriba.
Desde el puente, subimos hasta la iglesia de Santa María, la que se veía desde la hospederia señoreando sobre el casco histórico. Desde aquí hay una vista magnífica de todo el pueblo, y al final de la calle, en tonos blancos y rosados, la iglesia de la hospedería donde habíamos dormido en aquella ocasión.
Volviendo al año 2023, después de comer en la taberna de la callejilla, cogimos los coches apenas unos minutos para llegar a la ermita del Santo Cristo de la Salud, situada a las afueras de Hervás. Fuimos en coche para ganar tiempo a la puesta de sol, pero se puede ir perfectamente andando, son un par de km desde la judería.
Allí hay una zona amplia de aparcamiento, y desde allí se puede empezar a caminar por los castañares que hay alrededor de Hervás. No iba a ser un paseo largo, puesto que tampoco quedaban más de un par de horas de luz. Un poco de senderismo ligero para abrir el apetito.
Arriba a la izquierda podéis ver la cantidad de castañas que había por el suelo. Las niñas acabaron el paseo con una buena bolsa cada una. Realmente, me gustó más el paseo que dimos por la mañana en el castañar de El Puerto de Béjar, me pareció más bonito y variado. Aquí además el paseo era cuesta arriba, con cierta pendiente. Por el camino vimos gran variedad de setas, como podéis ver en las fotos de abajo.
Llegamos de vuelta a los coches ya casi sin luz, y nos fuimos directos a la casa donde nos alojábamos, a apenas 15 minutos de distancia. Lo primero, encender la chimenea, y extendimos todas las castañas que habíamos cogido frente a ella, para que se les fuera yendo la humedad. Arriba a la derecha podéis ver nuestro botín. No hay como pasar el final de la tarde cómodamente en el sofá, al calor de la chimenea, mientras asamos unas cuantas castañas de esta magnífica tierra. Para cenar, volvimos a hacer una barbacoa en el patio de la casa.
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