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Iglesia de Santa Comba de Bande


Fecha del viaje: Mayo de 2014

Esta visita forma parte de un viaje de cinco días al norte de Portugal. La primera noche del viaje la pasamos en Toro (Zamora) y desde allí subimos hasta Galicia para entrar en Portugal por su parte superior, por el parque nacional de Peneda Gerés (el único parque nacional de Portugal). Muy cerca de la frontera entre Orense y Portugal está esta pequeña iglesia visigoda, aislada del mundo como si no hubiera pasado el tiempo por ella.

Recomendaciones importantes

  • Conviene asegurarse de los horarios antes de ir, llamando o escribiendo al ayuntamiento de Bande, por que por internet no queda nada claro cual es su horario. Nosotros tuvimos suerte y estaba abierta cuando fuimos.
  • Como complemento, cerca tienes el parque nacional de Peneda-Gerés en Portugal, y en Galicia, hacia el norte, Celanova con su gran monasterio.

En la ruta desde Toro, habíamos parado a comer en Verín (ya en Orense) en un sitio fabuloso que conocíamos de algún viaje anterior, la casa do pulpo, un sitio magnífico si te gusta el pulpo a la gallega. Desde allí, por carreterillas perdidas de la mano de dios, llegamos por fin a la escondida iglesia visigoda de Santa Comba de Bande, situada frente al embalse das conchas. Ahora me parece increíble que fuese capaz de llegar a este tipo de sitios sin usar el GPS...

Arriba a la derecha, bonita vista del embalse desde la parcela donde está la iglesia. Esta iglesia es del siglo VII, aunque no se sabe el año de su consagración. Se conserva prácticamente intacta, a excepción de las cubiertas que se ve en la foto que tienen poco de visigodas. Por dentro, es típicamente visigoda, con planta de cruz latina y una bóveda de ladrillo en el crucero.

Por fuera, se ve que tiene una construcción sólida de grandes sillares de granito bien escuadrados. En la foto exterior de arriba a la izquierda, el pórtico de entrada con arcos de medio punto, junto con la espadaña, son añadidos del siglo XIX. El pórtico de entrada original se ha perdido, muy posiblemente fuese similar al de la iglesia de San Juan de Baños, con un solo arco de herradura. Podéis leer aquí el artículo de nuestra visita a la iglesia visigoda de San Juan de Baños.

El acceso a la iglesia es gratuito, y el horario varía según donde lo consultes. En el interior, lo más llamativo sin duda es el ábside, donde se sitúa el altar, que es original visigodo (algo nada habitual) y está formado por una losa de mármol de posible origen romano.

La entrada al ábside está formada por un arco de herradura típicamente visigodo sostenido por columnas romanas reaprovechadas de algún edificio, rematadas con capiteles de los cuales dos son romanos y otros dos copias visigodas más toscas. Las pinturas que decoran la sala son mucho más modernas, del siglo XVI. La ventana del fondo es una celosía tallada en piedra original visigoda.

Abajo a la izquierda se puede ver más de cerca los capiteles que rematan las columnas, el que está más hacia fuera está tallado con mucha más finura y detalle que el que está hacia el interior del ábside. La diferencia entre las habilidades romanas, y las mucho más toscas capacidades de los artesanos visigodos. En la foto de la derecha, un detalle de la cúpula que se eleva sobre el crucero, que es original visigoda hecha con ladrillos, al modo romano.

Y para terminar, dos fotos en la entrada de la iglesia, en uno de los brazos que forman la planta de cruz latina. Estos brazos están rematados por bóvedas de cañón hechas también con ladrillo al modo romano. Esta iglesia fue declarada monumento nacional en 1921. Está documentado (en un legajo conservado en el monasterio de Celanova) que en el siglo IX la iglesia fue restaurada, y en el mismo documento se menciona que por entonces ya llevaba más de 200 años construída.

Una vez vista esta bonita y aislada iglesia visigoda, continuamos nuestro viaje, entrando en Portugal en pocos km por el parque nacional de Peneda-Gerés, dirección a nuestro destino de ese día, el precioso pueblo de Guimaraes.


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