Borneo
Fecha del viaje: Julio de 2026
Puedes ver aquí el itinerario completo de este viaje por Indonesia.
Puedes leer aquí el relato de la etapa anterior, la visita a los templos de Gedong Songo, situados en una bonita ruta de senderismo por una montaña con actividad volcánica.
Recomendaciones importantes
- Aquí no voy a dar el típico consejo de madrugar, porque no aplica. Las visitas a las plataformas de alimentación de los orangutanes se hacen a la hora que los trabajadores del parque nacional les dejan la comida, que es cuando realmente hay posibilidad de verlos, y a esas horas, como es lógico, se junta todo el mundo de todos los klotok.
- Un buen consejo es que, aunque resulte algo más caro, disfrutéis de esta experiencia en un barco privado, para vosotros solos. El espacio por persona en el barco es inversamente proporcional al numero de personas. Nuestro barco, por ejemplo, íbamos solo nosotros tres, y era cómodo y espacioso para tres personas, pero lo usaban también para grupos de hasta seis personas cuando era necesario. No acabo de imaginar como podrían ir seis personas en ese barco... con un solo baño, entre otras cosas.
- Nuestra conclusión final es que este crucero por el parque Tanjung Puting merece mucho la pena. Es verdad que el verano (más aún en Agosto que Julio, según nos dijeron) es temporada alta y hay bastantes klotoks en el rio, pero aún así es una experiencia inmersiva en la selva bastante bonita e intensa. La probabilidad de ver orangutanes, como veréis más abajo (gracias a las plataformas de alimentación), es muy alta, prácticamente está casi garantizado.
Día 6
Ese día nos levantamos en nuestro fantástico resort Mesastila, una antigua plantación de café de la época colonial holandesa reconvertida en un increible hotel de lujo (para más información, leed los relatos de las dos etapas anteriores). Nos levantamos muy temprano, y sobre las 5:30 el conductor que habíamos contratado en el propio hotel ya nos estaba llevando hacia el aeropuerto de Semarang, situado a una hora y cuarto, aproximadamente.
Nuestro vuelo salió de Semarang a las 8:30, y llegó al aeropuerto de Pangkalan Bun, en la isla de Borneo, una hora después. Ese vuelo lo hicimos con la compañía indonesia Batik Air, y al igual que el resto de vuelos del viaje, fue totalmente puntual, una compañía muy confiable. Tanto el aeropuerto de Semarang, como especialmente el de Pangkalan Bun, son aeropuertos pequeños, y aunque nosotros llegábamos casi siempre con dos horas de antelación al vuelo, realmente se puede apurar más, ya que los trámites de facturación y control de seguridad son rápidos y sencillos. Terminaban nuestras aventuras en Java (de momento, porque volveríamos), y empezaban otras completamente distintas en Borneo.
Arriba a la izquierda, a nuestra llegada al muy pequeño aeropuerto de Pangkalan Bun. Una vez recogido el equipaje, ya estaba esperando una persona de la tripulación, la chica que iba a ser la guía, para llevarnos al puerto, que estaba como a veinte minutos de distancia. Una vez allí, nos presentaron a la tripulación que iba a estar con nosotros esos dos días: el capitán, la guia (que ya la conocíamos), la cocinera, y un tripulante más. En ese momento pagamos en efectivo lo que faltaba por pagar (habíamos pagado por adelantado meses antes unos 170 euros, de un total de 670 euros), y subimos al barco a instalarnos. Este tour lo reservamos aquí unos meses antes del viaje, y la verdad es que lo recomiendo, todo salió genial, el barco estaba muy bien, y tanto la guía como el resto de la tripulación fueron muy atentos y amables siempre.
Estos barcos, que son muy característicos de esta zona, se llaman "klotok", y son todos muy parecidos, pero no verás dos iguales. Nos instalamos en la cubierta superior, que está reservada siempre para los pasajeros. En la cubierta inferior están las dependencias de la tripulación, cocina, y el baño. Al poco rato emprendimos el viaje, que empezó por un rio increíblemente ancho y caudaloso, el rio Kumai, aunque de aguas tranquilas y muy marrones, que seguimos un rato hasta llegar al afluente que íbamos a remontar, el rio Sekonyer, mucho más estrecho, que es donde está realmente el parque nacional Tanjung Puting. Arriba a la derecha, antes de llegar al parque nacional, en el pedazo de rio en el que comienza nuestro viaje. En las fotos de abajo, una escultura de un orangután en la boca del Sekonyer indica el comienzo del hogar de estos magníficos simios. Disfrutamos relajadamente de ese comienzo de la aventura sentados en la azotea del klotok.
Abajo, un mapa de la ruta que seguiríamos durante los siguientes dos días. Arriba a la izquierda, rodeado con un círculo rojo, el aeropuerto al que llegamos, y un poco más abajo y a la derecha, el puerto de kumai desde el que salimos, junto al ancho rio del mismo nombre. Bajando un poco ese rio, llegamos a la desembocadura del afluente Sekonyer, que es el rio que seguiremos para recorrer el parque nacional. En el mapa podéis ver con una línea azul este rio, y las tres paradas que se hacen durante el viaje, siendo la última el Camp Leakey, que es lo más lejos que va a llegar el klotok.
Y aquí abajo, un mapa con los diferentes parques nacionales donde se pueden avistar orangutanes, todos en Sumatra y Borneo, que son los únicos lugares del mundo donde viven en libertad. Especialmente en Borneo, donde está la mayoría de ellos, unos 105.000 orangutanes, frente a unos 12.000 que viven en Sumatra. El parque que vamos a visitar, Tanjung Puting, creo que es el único en el que la visita es sobre todo fluvial, y además hay plataformas de alimentación para los orangutanes, por lo que es el lugar del mundo donde la probabilidad de ver orangutanes en libertad es la mayor de todos los parques donde viven. En el resto el avistamiento se hace por rutas de trekking por la jungla, y es por lo tanto más difícil llegar a verlos.
Abajo a la izquierda, nuestra guia explicando a Patri e Inés cosas de los orangutanes, y lo que íbamos a ver en la parada de la tarde, que tendría lugar después de comer. Las otras fotos, nuestra primera comida a bordo, que la verdad es que estaba muy bien, como podéis ver. En esa cubierta teníamos nuestra mesa para las comidas, un lavabo, y unos colchones donde descansar, en los que por la noche ponían sábanas y mosquitera. Está muy bien organizado.
Y después de comer, un poco de tranquila navegación hasta llegar a la parada de ese día. Había como dos horas de ruta, aproximadamente. Estuvimos dusfrutando del paisaje (que es de jungla total), haciendo fotos, y descansando un poco en los colchones de nuestra cubierta. De vez en cuando nos cruzábamos con otro klotok que estaba ya de vuelta, terminando este apasionante viaje.
Cuando ya estábamos muy cerca de la primera parada del crucero, para la primera excursión de avistamiento de orangutanes en las plataformas donde les dejan comida, ocurrió el milagro... Pudimos ver un orangután fuera de esas zonas especiales donde acuden a comer, lo cual resulta bastante raro.
Los tripulantes del klotok tienen un sexto sentido para escuchar o adivinar por el movimiento de unas ramas que un orangután está cerca, y enseguida nos llamaron y pararon el barco junto a la ribera derecha. Subimos a la azotea para poder verlo mejor, y sí, ahí estaba, un orangután, con el pelirrojo de su pelaje contrastando entre el verdor de la vegetación circundante. Se movía de rama en rama, y había veces que se ocultaba a la vista, había que estar muy atento.
En las dos fotos de abajo podéis vernos a nosotros, avistando el orangután desde el klotok, y en las dos de más abajo, el susodicho orangután, mostrándose entre la espesura. Fue la única vez que vimos un orangután en esos dos días fuera de las plataformas de alimentación, si no fuera por ese invento de dejarles comida siempre en los mismos sitios, creo que sería muy difícil verlos, la verdad. Lo cierto, es que estábamos super contentos, acabábamos de empezar nuesttra aventura en el parque nacional, y ya habíamos visto nuestro primer orangután.
Y ahí no quedó la cosa, por que desde el mismo punto del rio, pero en la parte superior de los árboles, pudimos ver a un pequeño grupo de monos narigudos, que son la otra estrella de este parque nacional de Tanjung Puting. Estos monos son endémicos de Borneo, es el único lugar del mundo donde se les puede ver, y son característicos porque los machos tienen una gran nariz. Las fotos de abajo son hembras, y están sacadas con el teleobjetivo, podéis ver que son monos de gran tamaño, y que dan incluso un poco de miedo con esa dentadura que tienen.
Y en apenas unos minutos más de navegación, llegamos a la primera parada, Tanjung Harapan, situada a 15 km del comienzo del parque, la desembocadura del rio Sekonyer en el Kumai. Aquí no pienses que vas a estar solo, verás bastantes klotok que vienen justo a este sitio, y a la misma hora, ya que aquí la hora de alimentación de los orangutanes es sobre las 15:00, y todos los klotok se planifican para llegar antes de esa hora.
Una vez en tierra, hay que caminar unos 10 minutos por un sendero en la selva hasta llegar al punto de alimentación, que son unas plataformas de madera donde se deja la comida para los orangutanes. Hay unos bancos, también de madera, para poder sentarse, el que llegue antes, sino te toca estar de pie.
Como podéis ver en la foto de arriba a la izquierda, también hay cocodrilos, aunque deben ser pequeños y estar bien escondidos todo el día, ya que no vimos ninguno en todo el viaje. El paseo de diez minutos hasta la plataforma de alimentación lo hicimos casi solos, y aunque me iba fijando en las copas de los árboles, no vimos ningún orangután; pero al llegar allí, apareció uno, un macho alfa además, encaramado en lo alto de un árbol. No parecía importarle toda la gente que había alrededor haciéndole fotos, era totalmente indiferente a los humanos, excepto cuando al poco aparecieron dos trabajadores del parque nacional con grandes mochilones donde llevaban la comida que iban a dejar en la plataforma.
Entonces, el gran macho se bajó del árbol con gran habilidad, y fue hacia la plataforma tranquilamente, pasando prácticamente por nuestro lado. Fue toda una experiencia tenerle tan cerca, aunque fuera solo por unos segundos. Estos animales saben perfectamente cuando es la hora de la comida, y a la hora exacta se dejan caer por aquí. Si no fuera por las plataformas de alimentación, pienso que sería muy difícil verles y disfrutar de su presencia durante un rato. Además, cuando suben a la plataforma a por la comida, les tienes justo enfrente, sin ramas ni otros obstáculos que te impidan la completa observación de estos bellos y grandes simios.
Y las siguientes fotos son de ese mismo macho alfa, pero ya en la plataforma, comiendo plácidamente mientras piensa en sus cosas. En apenas unos minutos más, apareció de entre la espesura una hembra que llevaba una cria agarrada a su cuerpo, y con la mayor naturalidad del mundo se puso junto al macho y los dos comieron tranquilamente, sin que hubiera ninguna interacción entre ellos, ni se saludaron. Era todo un espectáculo poder ver eso desde tan cerca.
Al poco empezaron a venir más orangutanes, especialmente hembras con crias, y también ejemplares jóvenes que jugaban mucho entre ellos. No podía imaginar que vería tantos, la verdad, entre los que había en la plataforma comiendo y los que pululaban alrededor saltando de rama en rama podía haber como unos 15 distintos, contando a las crias, que iban bien agarradas a su madre y no se soltaban para nada.
Y aquí abajo, unas fotos muy graciosas de una mamá con su hijo. Había orangutanes por todas partes, tanto en la plataforma como encaramados a los árboles de alrededor, no daba a basto con la cámara para fotografiarlos a todos. La verdad es que nunca pensé que vería tantos a la vez. Eso te hace albergar la idea, de forma inconsciente, que en todas las paradas en este parque íbamos a ver un montón de orangutanes, pero la verdad es que no fue así. En las otras dos paradas que haríamos al día siguiente, solo vimos una hembra con su cria en cada una, nada más. Esta primera parada fue con mucho la mejor de todas, no se si eso será lo habitual.
Estuvimos como hora y media aproximadamente en la plataforma de alimentación, los orangutanes poco a poco se iban yendo, volviendo a la seguridad de la selva, y todo el mundo que estaba por allí, poco a poco también empezó a desfilar, volviendo hacia el embarcadero. Nosotros nos hicimos un poco los remolones, tenía la esperanza de que en el paseo de vuelta pudiésemos ver algún orangután entre los árboles, pero no hubo suerte.
Abajo a la izquierda, en el embarcadero. Se juntan muchos klotoks en poco espacio, y el embarque de cada grupo en su barco no es cosa rápida. Muchos klotoks, entre ellos el nuestro, echan el ancla allí mismo o cerca para pasar la noche. Al subir al barco, nuestra guía nos sacó unas coca colas y botellas de agua fria, además de unas patatas fritas para picar (en realidad no eran patatas, sino yuca, pero se parecía muchísimo). Ese aperitivo, y una buena ducha en el klotok, nos dejaron como nuevos. Antes de cenar, volvimos a tierra para dar un pequeño paseo nocturno con linternas, en el cual ves algunos insectos y aves dormitando.
Arriba a la derecha, la cena lista en la mesa, y las camas preparadas con las mosquiteras. Nuestra primera noche en mitad de la jungla, toda una experiencia. La verdad es que el barco, para nosotros tres, resultaba realmente cómodo, el espacio era más que suficiente. Otra cosa es que en este mismo barco fuésemos seis personas, eso ya resultaría un tanto agobiante, así que si elegís un viaje en grupo, por ser más barato, cuidado con el tamaño del barco. Después de cenar, estuvimos un rato disfrutando de los sonidos de la selva, y de la sensación increíble de estar realmente allí, y nos fuimos a dormir. Allí te despiertas con el amanecer, así que conviene irse pronto a dormir.
Gastos totales del día:
Taxi del MesaStila resort al aeropuerto de Semarang 42 euros
Precio total tour en klotok, tres dias y dos noches 670 euros (13.500.000 rupias)
Día 7
Al final, por mucho que quieras seguir durmiendo, con el amanecer te empiezas a despertar poco a poco. Ya estábamos en marcha hacia la primera parada de ese día. Ver el barco navegar lentamente, viendo como la selva se empieza a desperezar al mismo tiempo que tu, es realmente agradable y relajante.
Arriba a la izquierda, otros klotoks anclados a ambas orillas del rio, pasando la noche con sus pasajeros. Arriba a la derecha, desperezándonos con las primeras luces del día. Patri es siempre la más madrugadora... Estuvimos un rato disfrutando de la navegación, admirando ese paisaje salvaje mientras minuto a minuto, sin prisa, todo iba tomando color conforme el sol ascendía, hasta que nos avisaron para desayunar.
La siguiente parada para ver orangutanes es Pondok Tanggui, que no está lejos. Allí, la hora a la que se deja comida a los orangutanes es a las 9:00 de la mañana. Después de la experiencia del día anterior, esperábamos grandes cosas... Como podéis ver en estas fotos, el rio aquí es más estrecho, y la selva parece que se te echa encima, es una pasada.
Las fotos de arriba y de abajo, ya en la parada de Pondok Tanggui. Arriba a la derecha, nuestro klotok atracado en el embarcadero. Habíamos llegado de los primeros, aun faltaba como una hora para las 9, que es la hora en que ponen la comida a los orangutanes aquí. El sendero hasta el punto de alimentación es bastante bonito, la primera parte por una pasarela de madera muy espectacular, en total hay cerca de 1 km de paseo. Fui fijándome bastante en los árboles por si veía algún orangután, pero no hubo suerte.
Sobre la vestimenta en estas paradas de avistamiento, siempre dicen que es muy recomendable llevar manga larga en brazos y piernas, y calzado cerrado, por que estamos en la jungla. Yo lo hice así la primera vez, el día anterior, pero me resultó muy agobiante por el calor, y me pareció que el camino era un sendero muy marcado donde no había peligro real de nada. El resto de veces fui siempre con manga corta y chanclas, y divinamente. Había más gente, entre el resto de turistas, que también iban como yo.
Arriba a la derecha, unas plantas carnívoras muy chulas que vimos por el camino. Abajo, ya en la plataforma. Tuvimos que esperar un rato a que, pasadas las 9, un trabajador del parque llegó a dejar alimento para los orangutanes. Eso sí, esta vez cómodamente sentados en uno de los bancos de madera, en primera fila, ya que fuimos los primeros en llegar. Sobre las 9, el lugar se empezó a llenar de gente. Era divertido ir reconociendo a algunas de las personas que habíamos visto el día anterior en la primera parada de avistamiento, al final, todos nos juntábamos en los mismos sitios.
Yo daba por hecho que nada más dejar la comida, iban a empezar a aparecer orangutanes desde todos los sitios, como el día anterior, pero no fue así. Hasta pasada media hora, o incluso más, no apareció de repente una solitaria hembra con su cría, que se puso tranquilamente a comer en la plataforma.
No vino ningún otro orangután. Y después de aproximadamente una hora y media allí, vuelta al klotok. De nuevo nos hicimos un poco los remolones, para encontrar el embarcadero más vacío. Pusimos rumbo hacia la tercera y última parada de este viaje, Camp Leakey, el más recóndito y lejano de los campamentos del parque nacional. Durante la navegación, nos sirvieron la comida.
Después de comer estuvimos descansando, y disfrutando de la travesía. El rio se había vuelto bastante estrecho, parecía que se iba a acabar en cualquier momento. Era como revivir la película de "La reina de Africa", pero en Indonesia. Fueron como un par de horas o algo más muy relajantes, la verdad.
Y por fin llegamos al último campamento, Camp Leakey. Aquí también hay que caminar como 1 km hasta llegar a la plataforma de alimentación por un sendero bastante pintoresco y bonito. De nuevo, ningún rastro de orangutanes.
Durante el camino no vimos orangutanes, pero sí unos monos pequeños cuando ya casi habíamos llegado a la plataforma.
Aquí, al igual que nos pasó en la anterior parada, tuvimos que esperar cerca de una hora desde que pusieron la comida para que apareciese un orangután, que era una hembra con una cria muy pequeña, que debía tener pocas semanas de vida. La cria no se movía nada, pero iba fuertemente agarrada a su madre, que la llevaba como si fuese un saco. Es increíble que saltando de rama en rama no se le cayese.
La hembra estuvo un rato por allí, comiendo alguna banana y boniato, hasta que después de un rato se fue por donde había venido. La cria que llevaba no se movió de su hombro en todo ese tiempo. Estuvimos un rato más, por si venía algún otro orangután, pero no vino ninguno más, así que emprendimos el camino de vuelta hasta el embarcadero.
Desde aquí, el barco dio media vuelta, este es el punto más lejano al que se llega en este tipo de viaje por el parque Tanjung Puting. Disfrutamos de la navegación mientras poco a poco iba llegando el atardecer.
Arriba a la derecha, y abajo, fotos con nuestra guía y nuestra estupenda cocinera. Fueron unos momentos muy divertiddos y relajantes, mientras desandábamos nuestros pasos por el rio Sekonyer.
Y antes de que se pusiera el sol, aún íbamos a tener una última sorpresa. Una manada de monos narigudos no pudo resistirse a despedirse de nosotros desde lo alto de unos árboles, junto a la ribera del rio. Al parecer, el atardecer es uno de sus momentos favoritos para salir a dar una vuelta. Pararon el klotok, y desde la azotea estuvimos un rato observándolos y haciéndoles fotos, que podéis ver abajo.
Y por fin llegó el ocaso, que de alguna manera marcaba también el final de esta estupenda aventura. El klotok navegaba lento pero seguro por ese estrecho y serpenteante rio, mientras la selva poco a poco se sumía en la oscuridad. Estuvimos jugando en la proa con una linterna, porque al parecer es un buen momento para ver cocodrilos asomar la cabeza sobre el agua, pero no vimos ninguno.
Durante la cena, e incluso ya acostados, el barco siguió navegando. Al día siguiente teníamos el vuelo hacia Surabaya temprano, a las 9:45. Es verdad que es un aeropuerto muy pequeño, y con llegar una hora antes del vuelo es suficiente, pero aún así el capitán quería pasar la noche lo más cerca posible de Kumai para evitar sorpresas. Nos quedamos dormidos con el leve balanceo del klotok al avanzar por las tranquilas aguas del rio y el run-run del motor, no se cuanto tiempo estuvimos navegando, pero a la mañana siguiente al despertar, estábamos anclados justo en la entrada del parque nacional, donde la escultura del orangután al comienzo del rio Sekonyer. Desde ahí nos quedaban 20 minutos de navegación hasta el puerto. Si queréis seguir leyendo nuestras aventuras, podéis ver aquí la siguiente etapa del viaje, la excursión desde el aeropuerto de Surabaya al volcán Bromo.
Gastos totales de ese día: 0. En la jungla no hay donde gastar el dinero.
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