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Gedong Songo


Fecha del viaje: Julio de 2026

Puedes ver aquí el itinerario completo de este viaje por Indonesia.

Puedes leer aquí el relato de la etapa anterior, la visita a el templo de Selogriyo, situado al final de una bonita ruta de senderismo por arrozales de montaña.

Recomendaciones importantes

  • Nosotros los templos de Gedong Songo los vimos por la mañana, sin madrugar especialmente, y casi todo el tiempo estuvimos solos, había poquísima gente. Es un sitio poco turístico, especialmente entre turistas extranjeros. Seguramente hacer la visita por la tarde, con la puesta de sol cuando ya estéis de vuelta, también sea una buena idea.
  • La piscina termal del templo Candi Umbul os recomiendo visitarla entre semana, en día laborable, y por la mañana. Según nuestro conductor, en fin de semana especialmente, acude mucha gente local, y es un lugar que si está muy lleno, deja de merecer la pena, la verdad. Nosotros tuvimos la suerte de estar solos, como veréis más abajo.

Día 5

Ese día tocaba dormir un poco más, ya que los dos días anteriores habíamos quedado con el conductor a las 6:00 (Prambanan) y a las 7:00 (Borobudur). Esta vez, quedamos a las 9:30, con tiempo suficiente para dormir casi 10 horas y desayunar tranquilamente en ese resort tan bonito. Salimos de nuestra casita y fuimos dando un agradable paseo por los jardines hasta el restaurante.

Arriba a la derecha, junto al restaurante. Como curiosidad, para los amantes de las plantas, aquí en los jardines crece libremente y hasta tamaños increíbles (fotos de abajo), la planta que en España conocemos como "tronco del Brasil", que es muy típica como planta de interior.

Abajo a la izquierda, en el buffet del resort, y a la derecha, panorámica de la piscina, que disfrutaríamos a la vuelta de la excursión que íbamos a hacer esa mañana.

Y en las fotos de abajo, de vuelta en nuestra cabaña después de desayunar, antes de ir a la recepción para empezar la excursión del día. La terraza de la casa era estupenda, ideal para relajarse al atardecer, e imaginar por un momento que eres el señor de la plantación de café, a principios del siglo XX.

Y camino de la entrada al resort, pasamos por la recepción, instalada en la antigua casa del dueño de la plantación, una auténtica mansión de estilo colonial holandés de 1928, como explica en un cartel que hay junto a ella. Por la tarde haríamos más fotos de toda esta zona, que es realmente bonita, ahora ya íbamos un poco justos de tiempo. De hecho, cuando llegamos a la entrada del hotel, ya nos estaba esperando nuestro nuevo conductor para ese día.

En las fotos de arriba, yendo de la recepción a la entrada del resort. La construcción amarilla que hace de puerta de entrada al resort es en realidad una antigua estación de tren del siglo XIX de un pueblo de Java, desmontada y traída aquí pieza a pieza. Nos montamos en el coche, que ya estaba esperándonos, y pusimos rumbo hacia los templos de Gedong Songo, situados a 40 minutos de distancia. Como ya comenté en el artículo de la etapa anterior, este conductor lo contratamos directamente en la recepción del hotel, y el precio fue de 50 euros al cambio, con disponibilidad de hasta 10 horas. Lo único, que nuestra excursión era de unas 5 o 6 horas como mucho, solo de mañana, pero el precio era el mismo.

Una vez allí, la entrada nos costó 11,5 euros en total por los tres. La ruta es de unos 3 km en total, y es una ruta circular, no lineal, se vuelve por un camino distinto al de la ida. Hay que tener en cuenta que la primera parte es cuesta arriba, al principio con cierto desnivel que hace que sea un poco cansado, pero merece la pena. El hecho de ir encontrando en la ruta consecutivamente los distintos templos, hace que sea más llevadero, ya que aprovechas para descansar en cada templo.

Gedong Songo significa literalmente «nueve edificios» en javanés. Son un conjunto de pequeños templos hinduistas construidos aproximadamente a comienzos del siglo VIII, durante la dinastía Sanjaya. Son, por tanto, anteriores tanto a Borobudur como a Prambanan. Están dedicados fundamentalmente al culto de Shiva. Ahora, de esos nueve templos originales, ya solo quedan cinco, como iréis viendo en las fotos de abajo. Al poco de empezar la ruta, como 200 metros aproximadamente, ya te encuentras el primero de ellos.

Arriba a la derecha, el empinado camino entre el primer y el segundo templo. Abajo, fotos del segundo templo.

Y siguiendo el camino cuesta arriba, llegamos al tercer templo, que es sin duda el mejor conservado y el más bonito de todos. El cuarto, como se puede ver en el cartel de la foto de abajo a la izquierda, estaba también cerca ya.

Arriba a la derecha, vista del cuarto templo, sacada con teleobjetivo desde el tercer templo. Para llegar a este cuarto templo, el camino hace una ligera bajada hasta una hondonada, donde nos encontraremos con una sorpresa. Esta montaña donde se asientan estos templos, es una zona volcánica activa (quizá por eso se construyeron precisamente aquí), y en esta hondonada hay una fumarola bastante activa de gases que vienen directamente del interior de la montaña. Como podéis ver en las fotos de abajo, es bastante espectacular. Abajo a la izquierda, una foto del quinto templo, el último, sacada también con teleobjetivo desde el tercer templo.

Estuvimos un rato junto a la fumarola, haciendo algunas fotos. Según cambiaba el aire, la columna de humo iba de un lado a otro, a veces hacia nosotros, y entonces un fuerte olor a huevos podridos lo inundaba todo. Los vapores salían con fuerza por la fisura, como si una enorme caldera estuviese bajo nuestros pies. Desde ahí, el camino vuelve a ser cuesta arriba (foto de arriba a la derecha y abajo a la izquierda) un breve tramo, hasta llegar al cuarto templo.

Arriba a la izquierda, a unas decenas de metros del cuarto templo, hay otro templo adicional muy pequeñito, como podéis ver en esa foto, que posiblemente perteneciera al recinto de ese cuarto templo. Arriba a la derecha, volviendo hacia el cuarto templo desde ese templete adicional. Abajo a la izquierda, desde el cuarto templo se ve una amplia explanada donde llegan los caballos (para quien prefiera hacer el camino a lomos de un caballo en vez de andando, cosa que no recomiendo en absoluto), y desde esa explanada, una cuesta con escaleras que sube hasta el quinto templo, el último de ellos, que podéis ver en las fotos siguientes.

Arriba a la derecha, y abajo a la izquierda, vista del tercer templo, sacada desde el quinto templo. Hay una buena subidita de uno a otro, como podéis ver, pero se hace muy agradable, el paisaje es muy exhuberante, y además está la fumarola volcánica. Desde ese quinto templo, sale el camino de bajada, que va directo a la entrada del recinto sin pasar por ningún templo más, siempre cuesta abajo ya. Si te ha gustado mucho, siempre puedes volver desandando el camino de ida, más largo, y volver a pasar de nuevo por todos los templos.

Arriba, fotos de ese camino de bajada. Una vez de nuevo en la entrada de la ruta, nuestro conductor estaba esperándonos y pusimos rumbo a la siguiente parada del día, muy cerca de nuestro alojamiento. Se trata del templo Candi Umbul, del cual no se conserva nada del templo en sí, pero sí que se conserva de forma íntegra una piscina ceremonial alimentada por un manantial de aguas termales, donde es posible bañarse, y que después de esta caminata nos venía al pelo.

Está a 50 minutos de donde estábamos, ya que hay que pasar de largo nuestro hotel unos 7 km para llegar. Se cree que fue construido durante el período del Mataram hinduista, aproximadamente en los siglos VIII-IX, posiblemente entre los años 800 y 890. Por tanto, es un lugar muy antiguo, contemporáneo o incluso anterior a Prambanan y Borobudur. El agua de la piscina está a unos muy agradables 30 grados, aproximadamente, y nosotros tuvimos la suerte de tener la piscina entera para nosotros solos. Según nos dijo nuestro conductor, era gracias a ser día laborable y por la mañana, al parecer el fin de semana acuden muchos locales, así que ya sabéis. El lugar tiene encanto, pero precisamente porque estábamos solos, si tienes que compartir la piscina con otras veinte personas, no merece la pena. La entrada es muy barata, pagamos 1,5 euros por los tres.

Ese baño tan relajante, con esa piscina de agua calentita para nosotros solos, nos supo a gloria. En el centro de la piscina se pueden ver las burbujas provocadas por la surgencia del agua termal, que está continuamente saliendo. En el lugar hay baños donde poder cambiarte.

Y de aquí, pusimos rumbo a nuestro alojamiento, situado a 5 o 6 minutos de distancia nada más, para seguir ese circuito de relajación en la fantástica piscina situada en los jardines del resort, esta vez con el agua algo más fria.

Y de la piscina, a nuestra cabaña a ducharnos y cambiarnos, para volver a la zona de piscinas, esta vez al restaurante para comer. Había sido una mañana muy completa, con la ruta de senderismo de los cinco templos, seguido por el baño en piscina termal, y acabando en la piscina del hotel. Y después de una fantástica y abundante comida, que mejor que acabar con una fantástica siesta en la cabaña. Nos levantamos con algo más de una hora de luz por delante (anochece a las seis de la tarde), y aprovechamos para dar una vuelta por los jardines del resort y hacer algunas fotos.

Arriba a la derecha, la silueta de uno de los volcanes de la zona despunta altivo sobre los jardines de la plantación. Da la impresión de que podría entrar en erupción en cualquier momento...

Nos dirigimos hacia el edificio principal, la "Club House", donde está la recepción, ya que justo detrás hay una pequeña edificación (llamada "The plantation lounge"), también de época, donde se puede hacer una degustación del café que elaboran en la propia plantación del resort, que además de alojamiento, sigue funcionando con su cometido original de plantación de café. Lo podéis ver al fondo en las dos fotos de abajo, justo detrás del fantástico porche del club house. La verdad es que este lugar recuerda a esos clubs exclusivos para oficiales del ejército británico que suelen salir en las películas coloniales ambientadas en lugares de Asia o Africa en el siglo XIX o principios del XX.

Las fotos de abajo son en el "Plantation Lounge", disfrutando del atardecer con una buena taza de café negro de la plantación y unos bollitos. Este lugar vale cada euro que ha costado, porque es realmente mucho más que un alojamiento, es un viaje en el tiempo a esos lugares mágicos y antiguos que tantas veces hemos visto en películas.

Cuando salimos de allí después de tomarnos el café, ya era casi de noche, pero aún disfrutamos un rato más de la magia del lugar.

Abajo, fotos ya de noche en la entrada del resort, desde arriba (donde el edificio que fue en su día una antigua estación de tren), y desde abajo. Increiblemente señorial. La verdad, es que el medio de transporte ideal para llegar a este lugar, sería un coche de caballos, en vez de uno de gasolina.

Una vez terminado el paseo, Patri e Inés fueron a darse un masaje, a la zona de spa que hay junto a la piscina. Yo preferí seguir paseando un poco, y las esperé ya en la cabaña, disfrutando de la tranquilidad y los sonidos de la jungla desde la terraza. Luego, una ducha y nos fuimos a cenar temprano. Al día siguiente volvíamos a los madrugones, tanto, que ni siquiera íbamos a poder desayunar en el resort. Estábamos a algo más de una hora del aeropuerto de Semarang, y nuestro vuelo a Borneo salía a las 8:30 de la mañana, así que a eso de las 5:30 tendríamos un coche esperando en esa misma entrada que habéis visto en las dos fotos anteriores. Podéis leer aquí nuestras aventuras en los más de dos días que estuvimos en la isla de Borneo, haciendo excursiones para avistar orangutanes en el parque nacional de Tanjung Putin.

Gastos totales de ese día:

Entradas templos Gedong Songo 11,5 euros

Entradas piscina termal Candi Umbul 1,5 euros

Conductor 50 euros

Comida en el resort 68 euros

Masajes para dos personas en el resort 79 euros

Cena en el resort 36 euros


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