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Bosra


Fecha del viaje: Agosto de 2010

Puedes ver el itinerario completo de nuestro viaje a Siria, aquí.

Ese día habíamos dejado Alepo, la ciudad que tanto nos había gustado y en la que habíamos pasado varios días, camino de otro destino que también iba a suponer un auténtico descubrimiento, Jordania. Con el conductor que habíamos contratado para la excursión del día anterior a Rasafa, llegamos a un acuerdo para que después de desayunar en nuestro hotel, nos llevase hasta nuestro siguiente hotel en Ammán, la capital de Jordania, haciendo una parada antes para visitar el teatro romano de Bosra, que estaba muy cerca de la frontera. Para este largo viaje no valía cualquier conductor, tenía que ser uno que tuviera permiso para pasar la frontera con su vehículo, lo cual encarecía el precio del viaje.

Recomendaciones importantes

  • Si vais an verano, como nosotros, una gorra y agua no vendrán mal, aunque en el recinto hay algún que otro vendedor ambulante de zumos recién exprimidos.
  • Para llegar aquí lo mejor es coger un taxi o, en general, un coche con conductor y negociar un precio, ya sea desde Damasco u otro sitio.

La verdad es que nos dio mucha pena dejar atrás Alepo, nos pareció una ciudad maravillosa, llena de vida, y además realmente hermosa. Y más pensándolo ahora, con la perspectiva que da el tiempo, después de la horrible guerra civil que asoló el pais apenas un año después de estar nosotros allí. Siempre recordaremos los días intensos y hermosos que pasamos en Alepo.

Pero nos íbamos a despedir de Siria por todo lo alto, y es que, muy cerca ya de la frontera con Jordania, guarda uno de sus mayores tesoros, el teatro romano de Bosra. Es, junto con el Aspendos, en Turquía, los dos teatros romanos mejor conservados del mundo, pero con mucha diferencia además respecto del siguiente, ya que ambos se conservan prácticamente íntegros.

En el caso de éste de Bosra, la razón de su conservación en ese estado tan fantástico, es que en época medieval (siglo XII) los árabes construyeron una fortaleza a su alrededor, integrándolo en dicha fortaleza (como podéis ver en la imagen aérea de abajo a la derecha, con los torreones y muralla que lo rodean completamente). Con el tiempo, esa fortaleza fue abandonada, y acabó llenándose de arena en gran parte, casi hasta arriba, que también contribuyó bastante a su conservación. Eso lo podéis ver en la foto de abajo a la izquierda, sacada en 1938, años antes de su restauración, en la que se ve que la arena llega casi hasta las filas superiores de la grada.

Al llegar al teatro, nuestro conductor nos dejó al lado, y se buscó un sitio a la sombra esperando a que acabásemos la visita. Qué emoción, saber que estás a punto de entrar a un monumento único y lo vas a tener prácticamente para ti solo. Abajo, foto de la entrada al teatro. En la foto aérea de arriba podéis ver la entrada en la parte de la derecha, que es lo que se ve en la foto de abajo, con las palmeras creciendo en el foso.

Abajo a la izquierda, en las galerías interiores del teatro, que se conservan perfectamente tal y como las dejaron los romanos. Y en las siguientes fotos, imágenes generales del graderío y la escena, que como podéis ver está todo perfectamente conservado, mucho mejor que cualquier otro teatro que hayáis podido visitar. Y además, al estar en Siria, lo teníamos casi para nosotros solos, ya que no es un sitio turístico. Si este teatro estuviera en un pais europeo, estaría abarrotado de gente. Merece la pena viajar a estos paises aunque solo sea por poder disfrutar casi solos (o incluso solos del todo) de monumentos que son únicos en el mundo.

Este teatro fue construído en el siglo II d.C. en tiempos del emperador hispano Trajano, cuando Bosra se convirtió en la capital de la provincia romana de Arabia Pétrea. Hay varios aspectos que lo hacen único en su especie. Uno es que se empleó basalto negro en su construcción, una roca muy dura y abundante en la región.

Otra es que está construído en un terreno llano, cuando para levantar estos edificios solían escoger una ladera para hacer más fácil la construcción del graderío. Y otro es su tamaño, ya que aquí cabían unos 17.000 espectadores, lo que le convierte en uno de los teatros más grandes construidos en todo el imperio romano.

Las ruinas de la antigua ciudad de Bosra fueron declaradas por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1980, fundamentalmente por este magnífico teatro, pero no solo por eso, ya que en los alrededores quedan restos de otros edificios, como unos antiguos baños. No es tan espectacular como el teatro, pero como podéis ver en las fotos de abajo, también merecen mucho la pena.

Como curiosidades de esta ciudad, fue aquí donde Mahoma, en una visita en su juventud (con 12 años de edad), fue introducido al monoteísmo por un monje cristiano, llamado Bahira. Tiempo después, Bosra fue la primera ciudad bizantina en ser conquistada por los musulmanes, en el año 632 d.C.

Una vez visto el teatro y alrededores, volvimos a buscar a nuestro conductor para seguir viaje. Por suerte, he leído en diversos sitios en internet que este teatro solo ha sufrido daños menores durante la devastadora guerra civil que sufrió este pais hasta hace poco. Esperemos que en no mucho tiempo, sean arreglados esos desperfectos y pueda volver a ser visitado.

En breve después de iniciar viaje, paramos en la frontera para hacer los trámites de cambio de pais, que fue más o menos rápido, y a primera hora de la tarde, llegamos a nuestro hotel en Ammán. Lo primero fue salir a comer algo, ya que desde el desayuno en Alepo no habíamos probado bocado. Después de comer en una especie de restaurante de pollos asados, volvimos al hotel a dormir la siesta, y luego dimos un paseo por la ciudad, aunque la verdad es que no nos pareció que tuviera mucho que ver.

Nos fuimos a dormir pronto, ya que al día siguiente teníamos un día muy intenso que iba a empezar con la visita de la ciudad romana de Jerash, una de las ciudades romanas mejor conservadas del mundo, a parte de Pompeya y Herculano.


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