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Dubrovnik


Fecha del viaje: Julio de 2016

Habíamos dedicado esa mañana a visitar la bonita ciudad de Trogir, y después nos pusimos en ruta rumbo a la perla del Adriático, la hermosa ciudad de Dubrovnik, a 3 horas de distancia. Podéis leer aquí el relato completo de nuestra visita a la blanca y bella ciudad de Trogir.

Recomendaciones importantes

  • El primer consejo, es que si es posible, evitéis el verano para visitar esta hermosa ciudad. Si no hay más remedio, pues adelante, así lo hicimos nosotros, y aun así merece la pena; pero desde luego, seguro que gana mucho fuera de temporada alta.
  • Si hay una actividad imprescindible en esta ciudad, que hay que hacer sí o sí, es hacer el paseo por el adarve de la muralla. Pero ojo, muy importante, hacedlo al atardecer. Mirad las fotos de abajo y entenderéis por qué.
  • Una buena idea es alojarse fuera de la ciudad medieval, en un hotel junto a alguna de las playas. En nuestro caso, teníamos la parada de bus enfrente del hotel, y en 10 minutos de trayecto nos dejaba junto a la puerta de la muralla.

Paramos a comer en un restaurante de carretera, junto al mar, con unas vistas muy bonitas, como podéis ver en la foto de abajo a la izquierda. Llegamos a Dubrovnik a media tarde, y lo primero fue ir a nuestro hotel, que estaba junto a una pequeña playa, apartado de la zona amurallada donde está el casco histórico.

Este es un tema importante, la elección de hotel en Dubrovnik. La ciudad amurallada es completamente peatonal, no se puede entrar con vehículo, y en los alrededores, el aparcamiento parecía un tema complicado y caro. Si vais con coche, como era nuestro caso, creo que lo mejor es aprovechar y coger un hotel junto a la playa que esté bien comunicado por bus. En nuestro caso, teníamos parking gratuito, y una parada de bus enfrente del hotel, que en diez minutos nos dejaba junto a la puerta de la muralla.

Nuestro hotel era el Valamar Tirena Hotel, en el que estuvimos cuatro noches, a un precio de 129 euros por noche (en el año 2016) con desayuno, reservado por booking. Abajo podéis ver tres fotos del hotel y la playa que tiene al lado, sacadas de la web de booking.

Abajo podéis ver un mapa donde viene la situación del hotel, y al lado la playa de Cocapacaba, a la que bajábamos andando desde el hotel. La ruta hasta el recinto amurallado es de 4,8 km que se podría hacer hasta caminando en un paseo largo, aunque en bus son 10 minutos, y pasan muy a menudo. Abajo a la derecha podéis ver que hay un punto donde señala un "Viewpoint". Sin duda, las vistas desde aquí son las mejores para ver la ciudad amurallada a vista de pájaro, aunque hay que ir en coche. Nosotros paramos aquí en las dos excursiones que hicimos los días siguientes. Nosotros fuimos a este mirador por la mañana, que el sol está a la espalda y las fotos salen muy bien. Posiblemente ver el atardecer desde aquí también sea bonito.

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Una vez instalados en el hotel, nos dimos un baño en la piscina y descansamos un poco, y al atardecer cogimos el bus y fuimos a conocer la antigua capital de la república de Ragusa, que hacía tiempo queríamos conocer. La verdad, lo primero que nos llamó la atención al traspasar la puerta de la muralla fue la enorme cantidad de gente que había. Está claro que la belleza de esta ciudad medieval a orillas del Adriático, no es ya ningún secreto para nadie.

Abajo podéis ver un par de fotos de esa visita a la ciudad. En la de la izquierda, podéis ver la cantidad de gente que había, con la catedral al fondo. La de la derecha es el palacio del rector, el edificio más importante del la ciudad, que era la residencia oficial del "rector" de la república y el centro de gobierno. La entrada está acordonada porque en verano se hacen conciertos de música clásica en su interior, al caer la noche. No nos lo pensamos dos veces, y compramos un par de entradas para el día siguiente. Nos encantan estos conciertos de orquesta de cámara, ya estuvimos en uno al principio del viaje, durante la visita a Venecia.

Ya con la puesta de sol, estuvimos en una de las terrazas que hay en el exterior de la muralla, mirando hacia el mar. Hay dos o tres de estas en el perímetro de la muralla. No son baratas, pero es un momento maravilloso estar ahí sentado tomando una cerveza, completamente relajado mientras contemplas esa puesta de sol. Después, buscamos un sitio donde cenar en la zona del puerto, que hay varias terrazas muy agradables, y vuelta a nuestro hotel.

El día siguiente lo íbamos a pasar entero en Dubrovnik, así que después de un buen desayuno en el hotel, cogimos el bus hacia la ciudad medieval. No es de extrañar que la UNESCO la declarara Patrimonio de la Humanidad en 1979, es una ciudad increíblemente bonita, incluso a pesar de la marea de gente que entraba y salía por la puerta de Pile, la entrada principal a la ciudad.

Abajo a la izquierda, recorriendo la calle Stradun, la via principal de la ciudad que lleva desde la puerta de Pile hasta el palacio del rector. Podéis ver a qué me refiero cuando hablo de "mareas de gente". Sin gente, a juzgar por las fotos que se pueden encontrar por internet, debe ser una calle preciosa, con ese suelo de grandes baldosas de piedra caliza lustradas por el paso de los siglos, y las casas y palacios levantados con esa misma piedra. Con tante gente, pierde algo de su atractivo (no hay que olvidar que Dubrovnik es parada de crucero).

Siguiendo esa calle llegamos hasta la plaza Luza, sin duda el sitio más monumental de la ciudad, una plaza maravillosa en la que se juntan el palacio del rector y la iglesia de San Blas, entre otros. Y entrar a esa iglesia barroca fue lo primero que hicimos, abajo podéis ver unas fotos del exterior y el interior.

Esa ciudad tiene una historia increible, desde que fuera fundada en el siglo VII por latinos romanizados que huían de los saqueos y la violencia de los bárbaros, una vez que el imperio romano de occidente había desaparecido. La ciudad creció bajo la protección del imperio bizantino, hasta que fue tanta su prosperidad, que consiguió independizarse, formando la República independiente de Ragusa.

Esto duró hasta que otra república, la de Venecia, consiguió invadirla, en 1205, y ese dominio se extendió hasta el año 1358 que los ragusianos consiguieron de nuevo su ansiada independencia. Pero se fueron los venecianos y llegaron los turcos... El imperio otomano era un gigante en plena expansión, y conquistó toda la península balcánica. La pequeña Ragusa era imposible que pudiera resistir...

Pero se produjo el milagro. Gracias a la habilidad de sus diplomáticos, firmaron el primer tratado entre un pais musulmán y otro cristiano, que garantizaba la independencia de Ragusa a cambio del pago de un tributo anual. Y ese tratado se cumplió por ambas partes durante siglos. Esa fue su época de máximo esplendor, en la que era llamada "la Atenas del Adriático" y tuvo una flota de más de 200 barcos. De hecho, dos marineros ragusianos acompañaron a Colón en su primer viaje a América.

Hasta el fatídico terremoto de 1667, que destruyó gran parte de la ciudad y mató al 40% de la población. Es la razón de que hoy día, sea una ciudad fundamentalmente barroca, ya que tuvo que reconstruirse en gran medida después de ese desastre. La república permaneció independiente hasta 1808 que Napoleón la disolvió, pasando después a control austriaco hasta el final de la primera guerra mundial, en que formó parte del nuevo pais llamado Yugoslavia, que intentó aglutinar en un solo estado a todos los territorios balcánicos. Ese estado duró unas cuantas décadas hasta que se desintegró en la guerra de 1991 - 1992.

En esa guerra, cuando ya era Patrimonio de la Humanidad, sufrió un asedio de seis meses por parte de Serbia y Montenegro en la que fue bombardeada y sufrió algunos daños en su casco histórico, como podéis ver en las fotos de abajo.

Por suerte, una vez acabada la guerra los daños fueron arreglados, y hoy la ciudad luce espléndida. Desde la plaza de Luza, salimos al puerto, y de aquí fuimos a la otra puerta de la ciudad, la puerta de Ploce, que es también muy espectacular, y tiene menos trasiego de gente. Abajo podéis ver unas fotos. Desde esa puerta, con un espectacular puente de piedra, hay muy buenas vistas del puerto.

Desde esa puerta, ya por fuera de la ciudad amurallada, nos acercamos a la estación inferior del teleférico que sube a la cima del monte Srd. Había bastante cola, y además era bastante caro (como todo en esta ciudad). El precio de 2025 veo que es de 27 euros ida y vuelta por adulto. El interés de este teleférico son las vistas que hay del mar y la ciudad amurallada a vista de pájaro, pero son similares a las del mirador que comentaba antes y se puede ir gratis por carretera, y al cual íbamos a ir al día siguiente, así que decidimos no malgastar el tiempo esperando la gran cola que había para subir.

Volvimos a entrar en la ciudad, y como hacía mucho calor, nos sentamos en una terraza en la calle principal, la calle Stradun, frente al palacio del rector (foto de abajo a la izquierda). Después, volvimos al hotel, donde comimos en un restaurante italiano de una zona comercial que había junto al hotel, mucho más barato y tranquilo que hacerlo en la ciudad medieval. Abajo a la derecha, foto en la puerta principal, la puerta de Pile, saliendo de la ciudad.

Después de comer descansamos un poco en la habitación, hacía bastante calor, y fuimos a darnos un baño a la playa y la piscina. Y ya con energías renovadas, volvimos a la ciudad de nuevo para hacer la actividad estrella, lo mejor, en mi opinión, que puede hacerse en esta ciudad: dar el paseo por todo el perímetro de la muralla, rodeándola completamente, por su parte superior. Pero eso sí, hacerlo al atardecer. Para que os hagáis una idea de los precios de esta ciudad, el precio de 2025 para este paseo por la muralla (no recuerdo lo que pagamos en 2016) es de 40 eurazos en verano, y 15 los niños a partir de 7 años. Un auténtico robo. Pero en fin, como digo, si hay que gastarse dinero en esta ciudad, que sea aquí.

El horario en verano es de 8:00 a 19:30 (abril, mayo y septiembre cierra a las 18:30, y el resto del año, a las 17:30). Se tarda unas dos horas en hacer el recorrido, de forma tranquila y parando a hacer fotos. Nosotros estuvimos en Julio, cuando la puesta de sol es más tarde, pero hay un truco para poder verlo desde allí. El horario es para la entrada, pero no para la salida. Si te dan las 19:30 en lo alto de la muralla, no te hacen bajar de forma inmediata, puedes quedarte arriba todavía un rato. La cosa es calcular para estar en la parte final del recorrido sobre las 20:00. Nosotros bajamos a las 20:20 y aún quedaba alguna persona más arriba (entramos sobre las 18:00).

Fue un momento estupendo, no solo por las vistas con esa luz fantástica que hacía que el rojo de los tejados fuese mucho más intenso, sino por poder estar prácticamente solos al menos un rato en esta bulliciosa ciudad. La subida ( y la bajada después) está junto a la fuente de Onofrío. Abajo podéis ver fotos que sacamos durante todo el recorrido, aunque las más espectaculares son las que se sacan en el tramo final (en los alrededores de la torre Minceta), que tenéis que hacer coincidir con el atardecer. Desde allí se ve toda la ciudad blanca y roja a vuestros pies.

En las dos fotos de arriba, la calle Stradun, con el monasterio de San Francisco en primer término, que no visitamos. Conserva una de las farmacias más antiguas de Europa, pero era increiblemente caro entrar. En la foto de la derecha, junto al monasterio se ve la pequeña iglesia de San Salvador, uno de los pocos edificios que aguantaron el terremoto de 1667. Esa iglesia se ve mejor en la foto de abajo a la izquierda, enfrente de la fuente de Onofrio.

Esta fuente es el punto final de un acueducto que traía agua a la ciudad desde un rio cercano. Fue construída en el año 1438, y aguantó también el terremoto, aunque con algunos daños. Este es el punto de comienzo de la ruta por el adarve de la muralla, y desde aquí continuamos el paseo hacia la derecha, según miras hacia el interior de la ciudad.

Abajo, dos vistas de la ciudad al poco de empezar el paseo. En ellas se puede ver el tramo final del paseo desde la torre Minceta, que es el punto más elevado de la muralla, hasta el punto donde acaba/empieza el paseo. Ese es sin duda el tramo con las mejores vistas.

Abajo a la izquierda, con alguna de las terrazas que te puedes encontrar por el camino, donde poder hacer una pausa en el paseo y tomar algo. A la derecha, con la isla de Lokrum, a la que se puede hacer una excursión en ferry desde el puerto.

Abajo a la izquierda, la terraza en la que estuvimos tomando algo la tarde anterior, a la que se accede desde el nivel del suelo. Incluso tienen un acceso al mar para poder darte un remojón en el Adriático.

Durante el paseo, puedes observar hacia abajo el trasiego de personas por las calles de la ciudad. Arriba a la derecha, la guardia haciendo la ronda. Y llegamos a ese tramo final del paseo en el que la panorámica sobre la ciudad es fabulosa, y además a la mejor hora posible. Abajo podéis ver fotos de este momento. En la de la izquierda, un barco turístico en forma de galeón, entrando al puerto después de la excursión.

Y llegamos al punto cumbre del paseo, la azotea de la torre Minceta, la principal torre defensiva de la ciudad, en el punto más alto de la muralla. Fijáos que luz y qué colores tiene la ciudad en ese momento. Si hacéis este paseo por la mañana, el sol lo tendréis a la izquierda, en vez de a la derecha (si lo hacéis temprano), aunque seguramente haya más gente. Abajo, diferentes zooms de la vista que se contempla desde allí, con la catedral sobresaliendo entre los tejados rojos.

Abajo a la izquierda, el galeón turístico dando otro paseo por los alrededores. A la derecha, el tramo final del paseo que va desde la torre Minceta hasta la escalera de bajada.

Y llegamos al final, sobre las 20:20 de la tarde. Ya hacía rato que habían cerrado y no dejaban subir a nadie. Estábamos casi solos arriba, pero aún quedaba alguna persona más. Es sin duda el mejor momento para acabar el paseo. Abajo a la izquierda, la fuente de Onofrío, y a la derecha la escalera de bajada de la muralla, con la calle Stradun detrás nuestro.

Y desde aquí nos fuimos a cenar rápidamente a las terrazas del puerto, ya que teníamos que estar a tiempo en el palacio del rector para el concierto de orquesta de cámara, que habíamos comprado las entradas el día anterior. Abajo a la izquierda, una foto en el patio interior del palacio, donde iba a tener lugar el concierto. La verdad, hemos estado en varios conciertos de este tipo en diferentes ciudades de Europa, y éste es quizá el que menos nos gustó. El lugar es muy bonito, totalmente adecuado, pero por sacar más dinero superan el aforo hasta límites que hacen que la experiencia sea peor. Habia gente de pie, sentados en escalinatas, en sitios con silla pero casi sin visibilidad... Un ejemplo de cómo un turismo desmedido y el ansia por ganar más puede hacer perder la esencia a un lugar hermoso. A la derecha, un plano de la ciudad con los principales lugares de interés.

Después del concierto, estuvimos un rato paseando por las calles de la ciudad, y experimentando con las fotos, dibujando con la linterna del móvil el nombre de Inés, a quien le quedaban unos meses para nacer y convertirse en nuestra nueva compañera de viajes. A esas horas las calles se vacían un poco de gente, pero sólo un poco. Desde allí, salimos por la puerta de Pile y cogimos el bus al hotel.


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