Volcán Etna
Fecha del viaje: Septiembre de 2013
Puedes ver aquí el itinerario completo de este viaje por Sicilia.
Recomendaciones importantes
- El precio del pack completo de teleférico + bus 4x4 es caro, unos 82 euros (precio de 2026), pero es una experiencia única como no hay otra igual en Europa, muy recomendable (sobre todo si te gustan los volcanes)
- En el centro de visitantes del refugio Sapienza hay varios restaurantes donde poder comer, tened en cuenta que esta excursión os llevará unas cuantas horas entre unas cosas y otras.
Ese día habíamos dormido en Taormina. Tocó madrugar para aprovechar bien el día, y después de un buen desayuno en el hotel, nos pusimos en marcha, teníamos una hora de camino (menos de 60 km) hasta el refugio Sapienza, el punto más alto al que se puede llegar con coche propio, nada menos que a 1900 metros de altitud (el cráter del Etna está a unos 3357 metros de altura).
Hay que recordar que el Etna es el volcán activo más alto de Europa, y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 2013, justo el año que fuimos a visitarlo. Desde km antes de llegar al refugio Sapienza ya el paisaje es totalmente volcánico, y la carretera atraviesa antiguos campos de lava. Es un volcán muy activo que entra en erupción constantemente, cada pocos años. Una vez llegas allí, te das cuenta de que lo tienen muy bien montado, con una gran explanada de aparcamiento, restaurante, tiendas... y por supuesto el teleférico que te sube hasta los 2500 metros de altura.
De hecho, lo primero que hicimos nada más aparcar fue ir a sacar el ticket completo que incluye el teleférico, y luego la subida aun más arriba (hasta los 2800 metros) en un autobús todoterreno. No es barato, el precio actualizado a 2026 es de 82 euros por persona (54 euros sólo el teleférico). Luego, antes de subir, estuvimos explorando a nuestro aire en algunos antiguos cráteres que hay junto al centro de visitantes, que se formaron en la erupción de 1892. En la foto de abajo, la carretera de llegada sacada desde uno de los créteres junto al refugio Sapienza.
Abajo, subiendo a ese primer pequeño cráter. En la primera foto, a la izquierda, podéis ver que algunos aparcan en la cuneta o en algún trozo de tierra para ahorrarse el parking, a riesgo de acabar con una bonita multa. Desde la segunda foto, ya en lo alto del cráter, hay una buena panorámica de las instalaciones del refugio Sapienza y la zona de aparcamiento.
Abajo a la izquierda, otra imagen del refugio desde ese cráter, y a la derecha, imagen del teleférico que íbamos a coger en un rato, que sale desde esas mismas instalaciones. Aún casi no había empezado el día, y ya era espectacular, el suelo por el que andábamos era totalmente volcánico, formado por piedras negras de basalto y otras más rojas ricas en mineral de hierro.
Arriba a la derecha, el refugio Sapienza está escondido entre el cráter en el que nos encontramos, y otro rojizo que tenemos detrás. Y detrás de éste, la mole del Etna, a la que íbamos a subir en breve. Abajo, fotos ya subidos en el vetusto teleférico que lleva hasta los 2500 metros. Espero que lo hayan renovado a estas alturas, en 2013 ya era bastante viejo.
Y ya arriba, donde estuvimos un rato explorando la zona antes de montar en uno de los minibuses 4x4 para seguir subiendo. En alguna de las fotos se puede ver el refugio Sapienza a lo lejos, abajo del todo.
Después de estar un rato por allí, acabamos montando en uno de los buses 4x4 que iba a salir. En la foto de abajo, la estación superior donde te llevan esos buses. Como se puede ver, hay gente que ese camino desde el teleférico lo hace caminando para ahorrarse unos euros, son unos 300 metros de desnivel. Lo malo, que es un camino un tanto polvoriento, especialmente si te pasa un bus de esos al lado.
Una vez arriba, nos dedicamos a pasear por algunos senderos que hay en la zona. Se trata simplemente de eso, de disfrutar de la magia de un lugar como éste, donde la Tierra se siente viva y palpitante, un lugar que parece sacado de otro planeta. Fijaros en las fotos de abajo, los grandes bloques de hielo que se conservan, y el contraste entre el color negro de la ceniza y el blanco del hielo. La ceniza, ha ido cayendo durante el año (hubo una erupción en Abril de ese año) cubriendo las masas de nieve invernales, y protegiéndolas del calor del verano, haciendo que hayan llegado hasta Septiembre (además, estar a 2800 metros de altura, ha ayudado).
Fuimos caminando hasta una hondonada donde había una especie de respiradero del volcán, por donde salía una fumarola. Abajo podéis verla desde la distancia. Nos acercamos hasta su mismo borde para intentar sentir el latido del volcán.
Era un paisaje extraordinario, tan solo faltaba un poco de lava corriendo por la zona para que fuera perfecto. Naturalmente, cuando hay erupción, el acceso turístico al volcán se cierra completamente.
Desde allí seguimos el paseo hacia otro tipo de formaciones, como una especie de colina de color rojizo muy llamativa y fotogénica. Abajo a la izquierda, cogiendo arena del suelo. Estaba caliente, y cuanto más excavabas, más caliente. Abajo a la derecha, la fumarola en la que habíamos estado antes, ya bastante por debajo nuestro.
Es fascinante poder caminar libremente por todas esas formaciones volcánicas. Subimos a lo alto de una de las lomas, desde donde había unas vistas increibles. Un mundo de ceniza grisácea desprovisto de vida, la Tierra tal y como era hace cientos de millones de años. Un paisaje desolado, pero aun así, bello. Desde allí podíamos ver la ruta que había seguido el bus 4x4 desde donde te deja el teleférico.
Desde ahí arriba podíamos ver también el punto de llegada del bus 4x4, donde teníamos que volver para coger el bus de vuelta. Y detrás de la parada de bus, la mole del Etna. Para subir a su cráter tiene que ser obligatoriamente con un permiso especial y con guia, y dado lo activo que es este volcán, no se si lo permitirán a menudo.
Arriba a la derecha, en un pedregoso campo de lava, formado en la erupción que hubo en Abril de ese mismo año. Abajo a la izquierda, una antigua edificación casi totalmente cubierta por la lava y ceniza por la erupción del año 2002, y a la derecha, cogiendo el bus de vuelta para volver al refugio Sapienza.
Una vez abajo del todo, lo primero fue ir a comer a uno de los restaurantes que hay en el centro de visitantes. Después, como esto nos había gustado tanto, volvimos a explorar de nuevo los cráteres que hay junto al centro de visitantes, ahora con una luz diferente a cuando llegamos horas antes. Como podéis ver, es un paisaje absolutamente volcánico, solo comparable en Europa a los volcanes que se pueden visitar en Islandia.
Y por fin llegó el momento de dejar el Etna atrás. Cogimos el coche hacia nuestro próximo destino, la hermosa ciudad de Siracusa, situada a algo más de una hora de allí, donde íbamos a pasar esa noche en un hotel junto a la playa.
Volver a Inicio