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Meteora


Fecha del viaje: Agosto de 2025

El día anterior por la tarde, de camino desde Tesalónica a Meteora, habíamos estado visitando la ciudad de Edessa, que tiene dentro de su casco urbano la cascada más alta de Grecia. Podéis leer aquí el relato completo de nuestra visita a la cascada de Edessa.

Recomendaciones importantes

  • El primer y mejor consejo posible es, sin duda, madrugar. Al menos en verano, mucha gente visita estos monasterios, y el mejor momento para visitarlos es justo cuando abren, al poco ya se empieza a llenar de gente.
  • En algunos monasterios, no en todos, hay puestos de venta de recuerdos y bebidas. Si vais en verano, no es mala idea llevar botella de agua, aunque el precio al que las venden es barato y además está fria.
  • Para nosotros, fue todo un acierto reservar un hotel con piscina. Ese rato que pasamos bañándonos tranquilamente antes de ir a ver el atardecer en los monasterios fue muy relajante.
  • Importante pasar una noche en Meteora para ver los monasterios en dos días distintos, por que cada monasterio cierra un día distinto, y si solo vais a estar un día, es muy posible que se os quede al menos uno por visitar.
  • Todos los monasterios tienen algo especial, yo desde luego visitaría los seis. Si tuviera que quedarme con alguno en especial, pues no se, quizás el de la Santísima Trinidad y el de Varlaam, pero todos están muy bien.

Y por fin llegó el dia, tanto tiempo esperado, de visitar esta maravilla, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988. Nos levantamos temprano, ya que imaginábamos que no íbamos a estar solos, y en esos casos lo mejor que puede hacer un buen viajero es madrugar. Tampoco era un súper madrugón, ya que los monasterios abren a las 9 de la mañana. Desayunamos en el hotel, y para allá nos fuimos con nuestro coche. Desde Kalambaka son diez minutos para llegar hasta allí. Hay gente que alquila bicis para hacer la ruta de los monasterios, pero tened en cuenta que hay unas cuestas bastante empinadas.

Abajo podéis ver un mapa sacado de Google Maps con la ubicación de nuestro hotel con un círculo rojo (hotel Pineas) y la carretera circular que recorre los seis monasterios. El recorrido se puede hacer tanto en sentido horario como al revés, no supone ninguna ventaja evidente hacerlo en un sentido o en otro. Nuestro hotel estaba a las afueras de Kalambaka, porque teníamos claro que queríamos que tuviera piscina, eso era imprescindible para nosotros, y aunque Kalambaka está llena de hoteles, son pocos lo que tienen una buena piscina. Hay que tener en cuenta que, si vais en verano, va a hacer calor seguro.

Los monasterios cierran pronto, entre las 15:00 y las 16:00, menos uno que cierra a las 17:00, así que el plan era aprovechar la mañana para ver al menos cuatro monasterios, luego comer y descansar en el hotel: echarnos una siesta, y un rato de relax en la piscina del hotel. Y al atardecer, volver a la zona de los monasterios para ver la puesta de sol desde alguno de los miradores. A la mañana siguiente, ver los monasterios que nos hubiesen quedado, y seguir viaje hasta nuestro próximo destino. Durmiendo dos noches en la zona de Meteora, como nosotros, da tiempo de sobra a ver los seis monasterios con tranquilidad, de una forma relajada.

Una cosa importante sobre la vestimenta. Hemos estado en otros monumentos donde los requerimientos son más laxos o hacen la vista gorda. Aquí no, aquí son implacables con eso. Las mujeres no pueden entrar con pantalón, aunque sea largo. Patri llevaba pantalón, dando por hecho que al ser largo y no enseñar nada de pierna, podría pasar, pero nada de eso. Te dan una falda vieja y raída para que te la pongas por encima. Por supuesto, nada de ir en tirantes.

En el mapa de arriba solo salen cinco monasterios, hay uno que no sale, que está en la parte izquierda, al poco de salir del pueblo de Kastraki. Ese monasterio "perdido" es el que podéis ver en las fotos de abajo, el de San Nicolás, y es el primero que te vas a encontrar según vas subiendo por la carreterilla (nosotros hicimos el recorrido en sentido horario, empezando desde la izquierda). Enseguida verás un mirador con espacio para aparcar algunos coches desde donde tendrás unas buenas vistas de este monasterio, como podéis ver en estas fotos. Al ser primer hora, justo las 9, se podía aparcar bien. Al ver el mirador, no lo dudamos e hicimos una parada de unos minutos. Era nuestro primer contacto con los monasterios, y la imagen resultaba espectacular. Este monasterio en concreto, al final acabariamos visitándolo por dentro al final de la mañana.

El monasterio que podéis ver en las tres primeras fotos de arriba, es el de San Nicolás de Anapafsas. El de arriba a la derecha, que también se ve muy bien desde ese primer mirador, es el de Varlaam, que lo visitaríamos al día siguiente.

Abajo a la izquierda podéis ver una vista espectacular del monasterio de Roussanou desde ese mismo mirador, que es el primero que visitaríamos por dentro. Tan solo había que seguir la carretera un poco más para llegar a su entrada. Pudimos dejar el coche bien aparcado y al lado de la entrada, ya que era temprano, y nos pusimos a subir la larga escalera que llega hasta la entrada de ese monasterio.

Todos los monasterios cobran 5 euros de entrada, así que si vas a verlos todos, prepara 30 euros en total. Este monasterio es uno de los dos femeninos (de monjas) que hay en Meteora. Al igual que en el resto, está prohibido sacar fotografías en el interior de la iglesia, que es la parte más interesante del monasterio. Y están muy pendientes, como si les fuera la vida en ello, no pudimos sacar ni una.

La parte principal, la iglesia, es lo más antiguo del monasterio y data del siglo XVI, del año 1545. En momentos de conflicto, sirvió de refugio para gente perseguida, y eso hizo que en la II Guerra Mundial fuera asaltado por los nazis y sufriera daños, como el resto de monasterios. Fue restaurado completamente en los años 80 del siglo XX. Como podéis ver en las fotos de abajo, tiene una pequeña terraza en la parte superior desde donde hay unas estupendas vistas panorámicas. Ese puente y escalera para acceder al monasterio es de 1930, antes era de madera.

Abajo a la izquierda, una imagen de este monasterio que sacamos al día siguiente, desde el monasterio de Varlaam (en la parte izquierda del monasterio se puede ver la terracita, puente y escalera de las fotos anteriores), y a la derecha, una imagen antigua del siglo XIX que muestra como se subían las mercancias y personas hasta allí.

Desde al entrada al monasterio, vimos que había un sendero que seguía subiendo por la montaña, y decidimos seguirlo, pensando que llevaría a algún otro edificio o mirador situado cerca. De cerca nada, tuvimos que subir por una pendiente pronunciada durante unos 10 o 12 minutos, hasta que llegamos a uno de los principales miradores que hay en Meteora. Realmente, nos lo podíamos haber ahorrado, ya que a ese mirador se llega por la carretera que recorre los monasterios, de forma mucho más cómoda. Ya que estábamos allí, sacamos unas fotos panorámicas y volvimos a bajar por el mismo sendero hasta el coche. A los pocos minutos, siguiendo la carretera, pasamos junto al mirador.

Es mejor ir con el coche que subir caminando desde Roussanou. Puede ser que cuando vayáis con el coche, esté bastante petado, pero lo que hace la gente es aparcar en la cuneta más adelante. Siempre andaréis menos, y en llano, que si subís desde ese monasterio. Abajo, fotos desde el mirador con el monasterio de Roussanou que acabábamos de visitar, sin duda es uno de los monasterios más espectaculares, por su localización en lo alto de ese pináculo rocoso. Viendo lo bajo que está el monasterio, os podéis hacer una idea del "paseo" que nos dimos para llegar al mirador caminando.

Aquí abajo, en ese mirador, con una vista de cuatro de los seis monasterios que hay. Los otros dos estarían detrás de donde se situa la cámara, y por lo tanto no se puede sacar una foto en la que salgan los seis. Los dos que se ven arriba a la derecha de la foto son el de Gran Meteoro (el mayor de todos) y el de Varlaam. Ambos los visitaríamos al día siguiente.

Abajo a la izquierda, zoom de los monasterios de Gran Meteoro (a la izquierda de la foto, es el más grande de todos) y el de Varlaam. En la foto de la derecha, otro ángulo del monasterio de Roussanou y el de San Nicolás, es una foto sacada desde el siguiente mirador. La vista es muy similar pero cambiando ligeramente la perspectiva.

Después de bajar ese sendero, cogimos el coche y pasamos por el mirador en el que habíamos estado, que ya no paramos. Pero al poco, cosa de 200 metros, pasamos por otro mirador aún un poco mejor que el anterior, sin duda el principal mirador de Meteora. Aquí sí que paramos, pudimos dejar el coche decentemente bien, y nos acercamos a ver las vistas.

El ángulo de visión de este mirador es muy similar al anterior, al fin y al cabo les separa poca distancia, lo que tiene mejor, es que se trata de una especie de púlpito de roca que se adentra un poco más hacia el interior del valle, ofreciendo una vista algo más amplia. Desde allí están sacadas algunas de las fotos de arriba. En el mapa que puse antes, este mirador viene indicado como "Main Observation Deck", y el otro está como 200 metros antes.

Desde aquí seguimos la carretera, sin pérdida ninguna, hasta la entrada al siguiente monasterio, el de la Santísima Trinidad. Aquí hubo que dejar el coche en la cuneta a cierta distancia, se notaba que la mañana iba avanzando y había más gente. Desde la carretera sale un camino cuesta abajo que nos lleva hasta la base del enorme pilar de piedra donde se asienta este monasterio. La subida es por un camino con escaleras tallado en la roca, muy chulo. Es quizás el monasterio con la via de acceso más espectacular de todos. Desde el camino que lleva a la base, hay vistas muy espectaculares del monasterio colgado encima del pináculo de roca.

Al igual que en el anterior, la parte más antigua es la iglesia, que en este caso es del siglo XV, de los años 1475-1476. Los frescos interiores son del año 1741 (abajo podéis ver un par de fotos, aquí tampoco dejaban hacer fotos, pero no vigilaban tanto).

Y aquí abajo, un ejemplo de las vistas que hay desde allí. A la izquierda, hacia kalambaka, que se extiende por toda la llanura hasta el cauce casi seco del rio. A la derecha, los monasterios de Varlaam y Roussanou.

Y fotos del camino tallado en la roca que hay que seguir para llegar hasta el monasterio, muy espectacular, aunque algo cansado.

Desde allí nos acercamos al monasterio de San Esteban, que está muy cerca, casi se puede incluso ir dando un paseo si no hace mucho calor. Para que os hagáis una idea de la distancia, abajo a la izquierda podéis ver una foto de este monasterio sacada desde el anterior, el de la Santísima Trinidad. En este monasterio, además, no hay que subir un montón de escalones para llegar a él, la entrada está al mismo nivel de la carretera. A la derecha, ya en el puentecillo que da entrada al edificio.

Este monasterio es el segundo femenino de los seis que hay. La iglesia data del siglo XV, y aquí sí que era más factible hacer fotos, ya que aunque en teoría no estaba permitido, no había nadie vigilando.

Y visto este monasterio, volvimos al coche y deshicimos el camino, volviendo sobre nuestros pasos por la carretera hasta el primer monasterio de todos, el de San Nicolás. Aparcamos sin problema junto a la entrada, da la impresión de que al estar el primero de la ruta, la gente lo debe ver a primera hora, y ahora que ya era casi la hora de comer, había poca gente. Para llegar hasta él hay que subir unos cuantos escalones, como en los dos primeros. Su iglesia es del siglo XVI, y conserva unos frescos muy valiosos de esa época realizados por Teófanes el cretense, un artista reconocido en su época. Lamentáblemente no pudimos fotografiarlos.

Este monasterio es uno de los más pequeños, ya que apenas hay espacio en el pináculo de piedra sobre el que asienta. Una vez arriba, hay estupendas vistas del monasterio de Roussanou, que fue el primero que vimos por la mañana.

Desde allí se pueden ver en otra roca cercana restos de lo que debió ser otro monasterio, desaparecido sin duda hace ya mucho tiempo. En su época de esplendor, en los siglos XV y XVI, llegó a haber 24 monasterios en Meteora, aunque muchos eran en realidad micro-monasterios donde vivían como ascetas entre uno y tres monjes.

Fijáos en la foto de abajo a la derecha, que es un zoom de la de la izquierda, como se ve un antiguo camino tallado a pico en la roca, con unos escalones al final, que lleva a lo que serían los restos de una especie de torreón de entrada. Subir a ese monasterio, sin duda era jugarse la vida.

Ese era el último monasterio del día. La verdad es que llevábamos una buena paliza encima, porque en tres de los cuatro había que subir bastantes escaleras para llegar a ellos, y hacía calor. Los monasterios en sí se ven rápido, porque son más bien pequeños y además, lo que tiene realmente encanto es la iglesia de cada uno de ellos, que también es pequeña.

Nosotros al final habíamos visto cuatro monasterios, y lo habíamos hecho sin prisas, de una manera relajada, dedicando a cada uno el tiempo necesario. Empezamos a las 9:00, la hora de apertura de muchos de ellos. Ver los seis monasterios en una mañana, hasta las 16:00 que es cuando cierran (nosotros acabamos el último sobre las 14:00), pienso que es posible, aunque un poco paliza, sobre todo si vais con niños.

De vuelta hacia el hotel, paramos en un restaurante con terraza en Kastraki, unos minutos después de haber salido del monasterio. tanto Kastraki como Kalambaka tienen cantidad de restaurantes, y hay muchos que tienen buena pinta. En el que estuvimos nosotros (arriba a la derecha) comimos bastante bien por 45 euros los tres.

Ya en el hotel, nos echamos una buena siesta, que nos la habíamos ganado. Y después, nada mejor que una horita de relax en la pedazo de piscina del hotel, que además tiene bar y puede estar tomándote un zumo o una cerveza en tu tumbona tranquilamente. Fue una magnífica idea coger un hotel con piscina, y se lo recomiendo a cualquiera que vaya a Meteora en verano.

¿Recomendaría este hotel? La verdad es que sí, sin duda. Nos costó 196 euros por dos noches, con desayuno. El desayuno estaba bien, no es espectacular pero es correcto. La habitación era bastante grande, con una gran terraza, estábamos muy cómodos en ella, y se podía aparcar en el interior del recinto, junto a la puerta de entrada. Pero lo mejor, sin duda, la piscina. Especialmente yendo con niños, me parece que es un contrapunto importante a las horas que pasas viendo los monasterios y subiendo cantidad de escaleras. Además, el último de los monasterios cierra a las 17:00 (la mayoría a las 16:00) y a partir de esa hora y hasta el atardecer ¿Qué mejor que relajarse un poco en una piscina?

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Y después del baño, una ducha en la habitación, y a disfrutar relajadamente del atardecer. Cogimos el coche, y en apenas 12 o 15 minutos ya estábamos en el mirador. Como dije antes, hay dos miradores principales, que son sin duda los mejores para ver el atardecer ¿Cuál es mejor de los dos? Pues no sabría decantarme por ninguno, desde los dos la vista es espléndida. Y lo digo con conocimiento de causa, porque como llegamos con tiempo, vimos el atardecer desde los dos. Tened en cuenta que están muy cerca, y realmente se puede ir incluso caminando de uno a otro.

Como podéis suponer, ambos se llenan de gente. Nosotros fuimos más o menos pronto, como tres cuartos de hora o una hora aproximadamente antes de la puesta de sol ya estábamos allí. Y fuimos directamente al principal, que es el más amplio de los dos. Al final la cuneta es una hilera interminable de coches, ya que no hay otro sitio donde dejarlo. Sólo por eso, es mejor llegar pronto. Estuvimos un rato en ese mirador, que poco a poco fue llenándose de gente, y sacamos las fotos que podéis ver abajo.

Como podéis ver, desde el mirador principal hay bonitas vistas sobre todo del conjunto que forman hacia el valle el monasterio Roussanou y el de San Nicolas, y hacia la izquierda, en otro encuadre, el monasterio de la Santísima Trinidad. Después de un rato, y como aún faltaba un poco para que sol se ocultara, decidimos ir caminando al otro mirador, que es más pequeño y había menos gente. Fue el primero que estuvimos por la mañana, que subimos caminando desde el monasterio de Roussanou.

Abajo podéis ver las fotos que sacamos desde allí. También hay una bonita vista de los monasterios de Roussanou y San Nicolás, pero ahora el ángulo en el que aparecen es distinto, si os fijáis. ¿Qué cual es más bonito? Pues los dos son espectaculares, imagino que habrá gente que le guste más la perspectiva desde aquí, y a otros desde el anterior.

Una vez el sol ya se ha ocultado, la mayor parte de la gente sale en desbandada. Así somos los humanos, o son una mayoría, mejor dicho. Todo el mundo coge el coche a la vez, y se monta un buen lio para salir de allí. Olvidaos de eso, no es lo que queréis. Permanced allí sentados, disfutando aún de la majestuosa vista, de cómo la luz se va apagando poco a poco, ocultando ese magnífico escenario bajo las sombras. En un rato, ya apenas habrá luz, pero habrá silencio, y eso hará que disfrutéis de este lugar desde otra perspectiva diferente.

Cuando nos fuimos, ya no quedaba nadie, estábamos solos (y eso que aún quedaba un pelín de luz). Fuimos caminando por la carretera en un relajante paseo hasta donde habíamos dejado nuestro coche, más cerca del otro mirador. Nuestro coche ahora estaba solo, como abandonado en mitad de la cuneta. Y en apenas 10 minutos, estábamos en el mismo restaurante en el que habíamos comido al mediodía, que nos había gustado y decidimos repetir. Esta vez pagamos 46 euros por una buena cena para los tres. Por cierto, si os gustan los gatos, toda esta zona de Meteora está llena. A Inés le encantaba, porque además se dejan acariciar y coger.

Al día siguiente, repetimos la misma rutina, desayuno sobre las 8:00 para estar en la zona de los monasterios sobre las 9:00. Nos quedaban dos monasterios por visitar, que están ambos muy cerca el uno del otro, tanto que se puede perfectamente ir caminando entre ellos. Empezamos por el de Varlaam, cuya entrada está un poco antes que la del otro, el de Gran Meteoro, y además abre antes (el de Varlaam a las 9:00 y el Gran Meteoro a las 9:30). En las fotos de abajo podéis ver el monasterio de Varlaam, con las escaleras que hay que subir por la pared de piedra para llegar hasta él. Como llegamos un poco antes de la hora de apertura, pudimos aparcar muy cerca de la entrada.

Subiendo por la escalinata, hay buenas vistas del monasterio de Roussanou, como se puede ver en las fotos de abajo.

Y una vez arriba, fuimos a ver lo primero la iglesia, que es siempre la parte más interesante en estos monasterios. Tanto la iglesia como los frescos de su interior son del siglo XVI, y esta vez sí que pudimos hacer unas fotos.

Y después de ver la iglesia y los frescos, que cubren cada centímetro cuadrado de paredes y techos, como es habitual en estas iglesias ortodoxas, salimos a la fantástica terraza, desde donde hay una vista panorámica muy amplia, en la que destaca el monasterio de Roussanou.

Estuvimos visitando algunas de las estancias del monasterio, que es de los más grandes que habiamos visto hasta entonces. Abajo a la izquierda, el antiguo sistema de cabrestante para izar las provisiones. El que se usa hoy va a motor, lógicamente. A la derecha, un súper barril de roble para almacenar vino, del siglo XVII, con una capacidad de 13.000 litros.

Y una vez visto todo, emprendimos el camino de vuelta. En la foto de abajo a la izquierda se puede ver, al fondo, el lugar donde habíamos dejado el coche. Es un paseito... Con la afluencia de gente que hay, no puedes contar con aparcar a la entrada, lo más normal es que tengas que dejarlo en la cuneta a cierta distancia, así que tienes que contar el paseo desde el coche a la entrada, más la propia subida que hay hasta el monasterio.

La escalinata de acceso a este monasterio era muy espectacular, la que más junto al monasterio de la Santísima Trinidad, y también, aunque un poco menos, el de San Nicolás. Arriba a la derecha, el cabrestante del monasterio en acción, aunque ahora empujado por un motor, no por los brazos de los monjes.

Volvimos hasta la carretera, ahora era el turno del último monasterio que nos quedaba por ver, el mayor de todos, llamado Gran Meteoro. Aunque era un buen paseo cuesta arriba, decidimos ir caminando, ya que toda la carretera estaba llena de coches aparcados en la cuneta, y estaba claro que si intentábamos llegar en coche no lo íbamos a poder dejar en ninguna parte. Casi fue mejor así, ya que durante este paseo hay estupendas vistas del monasterio que acabábamos de visitar, el de Varlaam, como podéis ver abajo. Hay un punto en concreto durante esa subida, que si os salís de la carretera por un pequeño camino de tierra, podéis bajar a un mirador espectacular sobre este monasterio.

Arriba a la derecha, bonita imagen del monasterio de Varlaam, con el de Roussanou asomándose a la derecha. La foto está sacada desde la carretera de acceso al monasterio de Gran Meteoro, y podéis ver en la parte de abajo de la imagen el mirador desde donde sacamos las fotos anteriores. Puede ser también un buen lugar desde donde ver el atardecer. Las fotos de abajo, ya llegando a nuestro destino, el mayor monasterio de todos, donde se puede ver el camino que asciende hasta él, aunque antes de subir, tenemos que bajar un poco para llegar al pie de la gran roca donde se asienta el monasterio.

Durante el camino de subida hay estupendas vistas del monasterio de Varlaam que acabábamos de visitar, aunque la hora no es la mejor para fotografiar esta vista, por la posición del sol.

Y una vez arriba, como siempre fuimos a ver la iglesia, que en este caso es del siglo XVI, con abundantes frescos que no pudimos fotografiar. Como en todas partes por aquí, hay bastantes gatos.

Este monasterio, al ser el más grande, tiene más estancias visitables, incluyendo una donde puedes ver diversa maquinaria, las prensas para hacer vino y los barriles donde se guardaba.

Abajo, vistas del camino de vuelta, hacia el coche. La escalinata es bastante espectacular, hay unas vistas alucinantes del anterior monasterio que vimos, el de Varlaam. Realmente, sólo hay un monasterio en el que no hay que subir un montón de escalones, el de San Esteban.

Y desde aquí, vuelta al hotel, del que podéis ver un par de fotos abajo. A la izquierda, la enorme terraza de nuestra habitación, y a la derecha, ya cargando las maletas en el coche. Desde aquí decíamos adiós a Meteora, con la satisfacción de haber visto los seis monasterios, y poníamos rumbo al resort de playa donde íbamos a pasar las siguientes dos noches, a la sombra del monte Olimpo, a una hora y tres cuartos de distancia. Aquí podéis leer el artículo del día y medio que pasamos de descanso junto a la playa y la visita al santuario griego de Zeus en Dion.

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