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Dion


Fecha del viaje: Agosto de 2025

Habíamos dedicado esa mañana y el día anterior al completo a visitar los monasterios de Meteora. Después, nos pusimos en ruta durante algo menos de dos horas para llegar al mediodía al que iba a ser nuestro hotel las dos siguiente noches, un resort de playa a la sombra del monte Olimpo. Podéis leer aquí el relato completo de nuestra visita a los monasterios de Meteora.

Recomendaciones importantes

  • En los alrededores del monte Olimpo hay varias excursiones de senderismo que tienen pinta de estar bien, nosotros no tuvimos tiempo para eso. Otra excursión que puede estar bien es el castillo de Platamon, que está como a unos 15 minutos del hotel, al lado del mar.
  • Esta es una buena zona para descansar unos días en la playa, la cercanía del monte Olimpo suaviza un poco el clima y no hace un calor abrasador. Puede ser un buen lugar donde alojarse para desde aquí hacer excursiones a Meteora, las tumbas de Aigai, Dion, Tesalónica, etc.

El plan era comer en el hotel nada más llegar e instalarnos (lo habíamos cogido en régimen de todo incluído) y dedicar la tarde y todo el día siguiente al completo, al descanso y relax en la playa y piscina del hotel. Luego, el día de salida, camino de nuestro próximo destino, pasaríamos por las ruinas del santuario de Dion, el más importante que hubo en las proximidades del monte sagrado Olimpo, donde vivían los dioses.

Queríamos haber hecho una parada en el castillo de Platamon, que está cerca del resort, junto al mar, pero ya íbamos tarde si queríamos comer en el resort. Una vez instalados, lo primero que hicimos fue ir a comer al buffet libre, y después a dormir una pequeña siesta antes de bajar con las toallas para pasar el resto de la tarde entre piscina y playa. Abajo a la izquierda, una foto del monte Olimpo desde la habitación de nuestro hotel (casi puedo distinguir a Zeus, Hera, Podeidón y todos los demás observándome desde sus palacios celestiales en la cima), y a la derecha, ya con más nubes, desde la playa, con el edificio del hotel entre medias.

Después de todo el road trip que llevábamos por Bulgaria y Grecia, teníamos claro que en el viaje tenía que haber un día y medio de desconexión, de descanso, para no saturar demasiado a Inés. Y el lugar elegido para ese descanso, tenía que tener playa. Después de mucho mirar, el mejor lugar sin duda eran las playas de la zona de Litochoro, situadas a la sombra del monte Olimpo, el pico más alto de Grecia, con 2.918 metros y segundo más alto de los Balcanes (después del Musala que ya visitamos al comienzo del viaje).

Y después de mucho buscar en esa zona entre todos los hoteles que había, acabamos por escoger el Olympian Bay Grand Resort, que nos costó 477 euros por dos noches con todo incluido. Es un hotel grande, con amplios jardines, dos piscinas, y en primera línea de playa. Justo lo que buscábamos. Vimos hoteles más lujosos, pero que también eran más caros, como es natural. Este fue el elegido porque sobre el papel al menos, parecía tener la mejor relación calidad/precio. Ahora, lo que más gustó a Inés de este hotel, con mucha diferencia, no fueron la playa, ni las piscinas, ni siquiera el buffet. Fueron los gatos. En los jardines vive una colonia de 6 o 7 gatos que además son mansos y se dejan coger. Eso fue lo mejor para Ines, así que si os gustan los gatos, ya sabéis donde ir.

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Y aquí abajo, fotos de la tarde que pasamos en la playa, y después con los gatos en los jardines, hasta la hora de cenar. El hotel tiene un bar junto a la playa, y otro en la zona de piscinas, donde puedes pedir cualquier bebida. Yo me aficioné al café frappé, que era realmente refrescante.

Y al día siguiente más de lo mismo. Relax, piscina, playa... y gatos, con alguna que otra cerveza y café frappé de vez en cuando, que para eso teníamos el todo incluído.

Planteamos la posibilidad de acercarnos por la tarde al cercano castillo de Platamon, que tenía buena pinta y está justo al lado del mar, pero Inés no quería ni oir hablar de salir del maravilloso resort de los gatos. Sobre el resort tengo que decir que el buffet de la comida y la cena, nos pareció un poco regular, comparado con los estándares de España. Desde luego, habíamos comido mejor de restaurante los días anteriores.

Vimos que había bastante turismo en el hotel, pero ningún español. Hablando con un chico de la recepción que hablaba bien español nos dijo que no era una zona donde fuera habitual ver españoles, el último que estuvo en el hotel antes que nosotros había sido hacía como seis meses. Aquí lo más habitual, aparte de los propios griegos, eran turistas búlgaros y serbios.

Y después de la playa, vuelta con los gatos.

Cenamos en el buffet y salimos a los jardines a dar una vuelta y tomar algo antes de dormir, y por supuesto, hacer una visita a nuestros amigos los gatos, que ya reconocían a Inés en cuanto la veían. La van a echar de menos, igual que Inés a ellos.

Al día siguiente, después de desayunar, nos pusimos en marcha. Era nuestro último día en Grecia, y casi ya el final del viaje, al que sólo le quedaban ya dos noches, que serían en Bulgaria de nuevo.

Pero antes de dejar Grecia, aun teníamos dos visitas más en este fantástico pais. La primera de ellas iba a ser en el santuario de Dion, situado muy cerca, a sólo 17 km del resort. Se trata del santuario griego más importante dedicado a Zeus, en las cercanías del monte Olimpo, donde residían los dioses. Abajo, entrando al recinto por la calzada principal.

Este santuario existe desde muy antiguo, sobre el siglo VI a.C. lo cual es lógico, dada la cercanía de la montaña sagrada desde donde los dioses jugaban con las vidas y las ilusiones de los mortales. Fue muy importante después, durante el reinado de Filipo II y su hijo Alejandro Magno.

Aquí se celebraban ceremonias, sacrificios y festivales en honor a los dioses olímpicos, sobre todo dedicados a Zeus Olímpico, el más importante de los dioses. El propio Alejandro Magno estuvo aquí, pisando este mismo suelo, ofreciendo sacrificios a los dioses antes de partir hacia Persia y conquistar medio mundo.

Arriba a la derecha, la casa de Dionisio, así llamada por que tenía un mosaico soberbio que representaba a este dios. El mosaico ya no está aquí, fue trasladado al museo arqueológico de la actual ciudad de Dion.

La verdad, tal y como podéis ver en las fotos, todo este santuario está bastante mal conservado, no se puede decir que sean unas ruinas monumentales. Está bien para dar un paseo, porque es un entorno agradable con mucha vegetación, pero no son unas ruinas impresionantes. No parece que sea muy visitado, nosotros lo vimos casi solos.

Abajo a la izquierda, la muralla que rodeaba la ciudad, y a la derecha, el teatro de la ciudad, del que no queda absolutamente nada, tan solo la huella que ha dejado en el terreno. Ni una sola piedra queda del teatro, se han instalado gradas de madera en la hondonada que ocupaba. Es una pena, porque el lugar es muy fotogénico, en sus días de gloria el teatro luciría espectacular con el monte Olimpo detrás.

Y una vez que completamos el paseo, recorriendo este lugar olvidado por el tiempo que en otra época debió resultar resplandeciente, un santuario a la altura de los dioses a los que adoraban, seguimos nuestro camino. Aún teníamos una visita más antes de comer, las tumbas reales de Aigai, en Vergina, a una hora de distancia. Podéis leer aquí el artículo de la visita que hicimos a las espectaculares tumbas y palacio real de Aigai.


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