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Segovia


Fecha del viaje: Diciembre de 2023

Hemos estado varias veces en Segovia, unas cuantas ya. Al fin y al cabo, la tenemos a una hora de casa en coche, y es sin duda una de las ciudades más monumentales y bellas de España. Es la típica ciudad por la que cualquiera que le guste viajar, no dudaría en coger un vuelo de varios miles de km para visitarla, y nosotros la tenemos al lado de casa, como quien dice. En esta web podéis leer otro artículo de una visita a esta ciudad que hicimos justo diez años antes, en diciembre de 2013, en esa ocasión más centrada en el acueducto y el alcázar de Segovia.

Realmente, Segovia tiene tanto que ofrecer, que es imposible acabársela en un día (no en vano, fue declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1985). Para aquellos que vienen de lejos, yo desde luego recomendaría totalmente pasar una noche aquí, en alguno de los hoteles con encanto que hay en sus callejuelas y plazas. Esta visita que voy a comentar aquí es completamente distinta de la de diez años atrás. Si en aquella ocasión dejamos el coche cerca del comienzo del acueducto, con idea de recorrerlo entero, ahora íbamos a aparcar en el otro extremo de la ciudad, junto a la enigmática iglesia de la Vera Cruz.

Recomendaciones importantes

  • La iglesia de la Vera Cruz es un estupendo sitio para aparcar gratis en Segovia, y desde ahí acercarse en un agradable paseo al casco histórico, teniendo siempre al frente la formidable silueta del alcázar.
  • Esta iglesia no es muy visitada, y como podréis comprobar más abajo, es única en su especie en toda España, e incluso en Europa. Una enigmática rareza que no veréis en otro lugar.
  • Otro monumento de Segovia no muy visitado es el torreón de Lozoya, en la plaza de San Martín. Desde las ventanas de la última planta hay unas vistas estupendas de la iglesia de San Martín y la catedral al fondo.
  • Y otro estupendo mirador, cerca de la iglesia de la Vera Cruz, es la pradera de San Marcos, donde, especialmente al atardecer, hay una vista sublime de la imponente mole del alcázar.

Ambas posibilidades son dos buenas ideas para aparcar de forma gratuita, a cambio de dar luego un agradable paseo hasta el casco histórico, pero al fin y al cabo, viajar y hacer turismo se trata de caminar ¿no? No es solo la contemplación y hacer fotografías, se trata de recorrer a pie todos esos lugares maravillosos, empapándonos de su esencia.

De esta manera, en esta ocasión fuimos con el coche hasta la iglesia de la Vera Cruz, una iglesia original y enigmática a partes iguales, posiblemente no haya otra igual o siquiera parecida en toda Europa, y al estar fuera del centro de Segovia, resulta un monumento poco visitado. Es lo malo de cuando una ciudad es tan monumental como Segovia... Al final la mayoría de la gente se queda en el paseo que hay entre el acueducto y el alcázar, pasando por la catedral, y pocos se acuerdan de esta rareza fascinante y única.

Se trata de una iglesia románica, de principios del siglo XIII (fue consagrada el año 1208) y tiene forma dodecagonal, es decir, un polígono de doce lados. No está del todo claro si la iglesia la construyeron los caballeros templarios o los de la orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Abajo podéis ver unas fotos de este singular edificio. Por cierto, se aparca sin problema en las proximidades, y gratis.

Al entrar en su interior nos encontramos lo que veis en las fotos de abajo ¿Alguna vez habíais visto una iglesia así? Para información sobre horario y precios, podéis consultar en la web de turismo de Segovia. Por cierto, el campanario es posterior, se añadió ya en el siglo XVI.

Esa estructura central parece que se diseñó así en recuerdo del edículo de la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén (ver artículo aquí) donde según la tradición se depositó el cuerpo de Jesucristo al bajarlo de la cruz. Se puede subir a la parte superior del edículo por la escalera doble. No se sabe muy bien cual era su función, pero seguramente era el lugar más sagrado de la iglesia. Hay leyendas que dicen que bajo los cimientos de esta iglesia está enterrado un gran tesoro de los templarios.

En el siglo XVI la iglesia cambió de manos, y fue donada a la orden militar de Malta, a la que corresponden las banderas que adornan el interior. Aunque parezca mentira, con la tristemente famosa desamortización de Mendizábal, la iglesia quedó vacía y abandonada, usándose como pajar, hasta que el rey Alfonso XIII la declaró monumento nacional en 1919.

Después de la visita a esta iglesia, hicimos algunas fotos del alcázar, que desde este punto tiene una vista soberbia, y después comenzamos nuestro largo y agradable paseo hacia el casco histórico de Segovia. Como se puede ver en la foto de abajo a la izquierda, toda la colina donde se asienta la ciudad desde la catedral hasta el alcázar, que desde aquí se ve espléndido, por su parte baja está recorrida por el rio Eresma, que es justo hacia donde íbamos a dirigir nuestros pasos.

Al poco de empezar el paseo, al lado de la iglesia de la Vera Cruz, a nuestra derecha, podemos ver el monasterio de San Juan de la Cruz, en el que está el sepulcro del gran literato castellano. Nosotros no lo visitamos, pero seguro que está muy bien. Abajo a la izquierda podéis ver una foto de ese monasterio desde las proximidades de la iglesia, y en la foto de la derecha, un zoom de la anterior, el arco de la Fuencisla que da la bienvenida a Segovia si llegáis por la carretera de Arévalo. Junto al arco hay un puente de piedra sobre el rio Eresma, y ya casi llegando a Segovia, un aparcamiento gratuito. Desde ese puente también tiene que haber una buena vista del alcázar, aunque no nos acercamos.

Y al llegar a la carretera que va paralela al rio y cruzarla, podemos acercarnos a la pradera de San Marcos, que está detrás de la iglesia del mismo nombre. Se trata de una verde pradera de césped junto al rio, desde donde hay una vista espectacular del alcázar (foto de abajo a la derecha), aunque ahora el sol está de frente y no luce en todo su esplendor. Por la tarde es mucho mejor para hacer fotos desde aquí.

Desde esa misma pradera sale un sendero muy chulo que va paralelo al rio, se llama el paseo del Eresma. Lo seguimos en dirección a la ciudad, hasta llegar a un puente de piedra por el que los vehículos cruzan el rio. En todo momento hay bonitas vistas del alcázar desde el paseo, que está sobre nuestras cabezas.

Una vez llegamos al puente que veis en la foto de arriba a la izquierda, podemos seguir el sendero junto al rio, pero entonces nos alejamos de lo que es la zona del alcázar. Si siguiésemos ese paseo durante un rato, podríamos llegar hasta el otro extremo de la zona histórica de Segovia, la plaza del Azoguejo, donde está el acueducto. Es un buen plan también.

Nosotros decidimos cruzar el rio por ese puente y acercarnos directamente hacia el alcázar. Para ello, el camino se iba a empinar, ya que tenemos que remontar la ladera de la colina. Eso se hace por un camino muy panorámico llamado "la escalinata de la cueva de la zorra", como podéis ver en las fotos de abajo.

Y esa escalinata, poco a poco, nos lleva hasta la muralla de Segovia, pasando al interior del casco histórico muy cerquita del alcázar. Desde allí hay una buena vista del lugar donde empezamos la ruta, la iglesia de la Vera Cruz, y a su lado, un poco a la izquierda, el monasterio de San Juan de la Cruz. Nos acercamos a la explanada que hace de entrada al alcázar. No entramos a visitar el interior del castillo, porque ya lo hicimos la anterior vez que visitamos la ciudad, pero siempre es buena idea acercarse hasta aquí para admirar, por un lado, la vista de la ciudad, con la catedral señoreando por encima de los tejados, y por otro lado, la imponente torre del homenaje del alcázar segoviano.

Y desde allí nos fuimos, siguiendo el paseo, hasta la plaza mayor, donde nos sentamos en una terraza a tomar algo, que llevábamos un buen rato caminando, a lo tonto. Para ser finales de diciembre, hacía un día estupendo, muy soleado. Se estaba tan bien allí sentados, que al final nos quedamos a comer en esa misma mesa, disfrutando de ese raro sol de diciembre.

Después de la comida, dimos un paseo por el interior del casco histórico, y como no podía ser de otra manera, nos acercamos al mirador que hay en el extremo donde el acueducto llega a la ciudad, el llamado mirador del acueducto, situado en el postigo del Consuelo. Siempre que venimos a Segovia acabamos aqui, es un lugar de la ciudad que nos encanta. Se pueden hacer fotos fabulosas, tanto sacando un lado del acueducto como el otro (según la hora del día que vayáis, uno de ellos estará en sombra). Un paseo muy bonito, que hicimos a la inversa en el viaje anterior, es caminar atravesando la plaza del azoguejo, hasta el mismo comienzo del acueducto.

Y desde ese mirador bajamos a la calle principal del casco antiguo de Segovia, la calle Juan Bravo, junto a la cual está la que seguramente es la plaza con más encanto de la ciudad (y eso que hay unas cuantas). Se trata de la plaza de San Martín, que podéis ver en la foto de arriba a la derecha, y también en las fotos de abajo.

Se llama así, por la iglesia románica de San Martín, que es el monumento más vistoso de la plaza. Una iglesia románica con un atrio porticado que la hace única (foto de abajo a la derecha, donde se puede ver el ábside). Otro de los monumentos de la plaza es el torreón de Lozoya, una torre medieval del siglo XIV que se ha conservado estupendamente, y a la cual se puede subir (foto de abajo a la izquierda). En la foto de arriba, Inés está sentada en la fuente de los leones, del siglo XIX, y detrás de ella se puede ver una estatua de Juan Bravo, cabecilla de la revolución comunera del siglo XVI.

Y lo siguiente, como no podía ser de otra manera, fue subir a lo alto del torreón de Lozoya. Con la cantidad de monumentos que tiene esta ciudad, este torreón pasa muy desapercibido, hasta tal punto que lo vimos solos. Estuvimos completamente solos arriba disfrutando de las impagables vistas que hay desde allí, como podéis ver en la foto de abajo a la izquierda. Especialmente espectacular la vista sobre la iglesia de San Martín, que fuimos a visitar al bajar del torreón. Para horarios y precios de la subida a esta torre, pinchad aquí.

Estuvimos un rato en el flamante pórtico románico de la iglesia, haciendo algunas fotos. Es un sitio increible, y esta iglesia, una de las más representativas del románico español, de principios del siglo XII. Desde aquí volvimos a la plaza mayor y entramos a ver la catedral, el gran templo de Segovia (foto de arriba, y también abajo). En esta visita a Segovia era la que nos faltaba para completar los tres templos más importantes y espectaculares de la ciudad. Para información sobre horarios y precio de la visita, podéis pinchar aquí.

Esta catedral es de estilo gótico y renacentista, y fue una de las últimas catedrales góticas levantadas en Europa, ya que se construyó en pleno siglo XVI, a partir del año 1527. Segovia ya tenía una catedral gótica (por algo fue sede del reino de Castilla durante el reinado de los Reyes Católicos), pero fue parcialmente destruída durante la revolución comunera, al estar muy cerca del alcázar. Debido a esto, el emperador Carlos I ordenó la construcción de otra catedral nueva para sustituirla.

Se emplearon algunos restos del antiguo edificio, para ahorrar costes. La parte más importante reaprovechada fue el claustro, de estilo gótico flamígero, que pudo ser reutilizado casi al completo. Abajo, foto del coro, cuya sillería de madera pertenecía a la catedral antigua y fue también trasladada. En la foto de abajo a la izquierda, fijaos en la delicadeza y detalle de las finas nervaduras de piedra de las bóvedas de crucería, que se elevan 30 metros sobre el suelo.

Y aquí abajo, fotos de la puerta que comunica la catedral con el claustro, y del propio claustro, con sus enormes ventanales llenos de detalles esculpidos en piedra, típico del gótico flamígero.

Cuando salimos a la calle, en la plaza mayor, ya era casi de noche, así que emprendimos el camino al coche, haciendo el mismo camino que a la ida. Bajamos la cuesta de la cueva de la zorra, e hicimos un tramo del paseo del Eresma hasta la pradera de San Marcos, donde aún hicimos unas últimas fotos antes de coger el coche y emprender el camino a casa. Sin duda, había sido un día muy bien aprovechado.


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