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Siurana y Prades


Fecha del viaje: Diciembre de 2024

Este artículo marca el comienzo de nuestro viaje de cinco días por la provincia de Tarragona. Nos levantamos muy temprano, y salimos de Villaviciosa de Odón aún de noche, para aprovechar bien el día y que Inés fuese durmiendo gran parte de la ruta.

Recomendaciones importantes

  • En Siurana hay como tres o cuatro restaurantes donde comer, el que estuvimos nosotros, llamado igual que el pueblo, "Siurana", era muy bonito y la relaciñon calidad/precio muy buena.
  • Desde el aparcamiento hay que caminar como 500 metros para llegar al pueblo.
  • Prades es un buen sitio para dar un paseo y tomar algo en alguna de las terrazas de su bonita plaza mayor.

Al final Inés durmió más de la cuenta, y llegamos directos sin paradas hasta el mismo parque natural del Montsant, donde hicimos una parada en un mirador llamado "Les crestes de la Llena", para que se despertara ya. Había dormido en el coche más de cuatro horas seguidas. Abajo podéis ver unas fotos en este mirador, estábamos ya cerca de Siurana, nuestro destino.

Arriba, igual que a nosotros nos encanta sacar fotos a Inés, a ella le gusta de la misma manera sacar fotos a su bebé. De mayor tiene pinta de que será aficionada a la fotografía, como sus padres. Las fotos de abajo, desde este mirador hay muy buena vista del pueblo de Ulldemolins, por donde teníamos que pasar camino de Siurana.

Desde el mirador fuimos directamente hasta Siurana, que estaba a sólo media hora de allí. Al llegar a Cornudella, al pie de la montaña donde está Siurana, entramos al pueblo para buscar un sitio donde desayunar, pero lo que vimos desde el coche estaba cerrado o no nos gustaba, así que cogimos el desvío hacia Siurana. Esta carretera, con bastantes curvas, remonta en poca distancia un gran desnivel, y acaba en el mismo pueblo, luego hay que volver por el mismo camino.

No se puede llegar en coche hasta el mismo Siurana. Como 500 metros antes del pueblo, hay una zona amplia de aparcamiento, que es de pago (creo recordar que pagamos 3 euros). Desde ahí, vamos dando un paseo hasta el pueblo. Por el camino hay buenas vistas, tanto hacia el pueblo como hacia la sierra, ya que estamos en lo alto de la montaña. Abajo a la izquierda podéis ver el pueblo de Siurana, visto desde la zona de aparcamiento, y a la derecha la carreterilla que nos ha traído hasta aquí.

Y después de un agradable paseo desde el aparcamiento, llegamos a Siurana, sin duda el pueblo más famoso de todo el Priorat y el Montsant, incluso de toda la provincia de Tarragona. Al ser un punto tan estratégico, que domina toda la sierra, estuvo habitado desde época muy antigua. Durante la invasión musulmana había aquí una importante fortaleza, que fue el último lugar de Cataluña en ser reconquistado, sobre el año 1153. En esa época es cuando se repobló con cristianos, y se construyó la iglesia románica de Santa María, que aún se mantiene en pie.

Nos dedicamos a pasear un rato por sus calles, aunque eso no da para mucho, ya que más que pueblo es una aldea de cuatro casas. Vimos un restaurante que tenía muy buena pinta, situado en una casona antigua de piedra, llamado como el pueblo, Siurana.

Entramos con idea de tomar algo, pero nos dijeron que aún estaba cerrado, y que abrirían en un rato para la comida. También nos dijeron que si queríamos comer, mejor que reservásemos ya, por que solía llenarse. Así lo hicimos, y fuimos a dar otra vuelta y hacer unas fotos en la hora y pico que faltaba para comer. Abajo podéis ver fotos en uno de los miradores del pueblo.

Desde este primer mirador, nos fuimos a otro, el más famoso, desde donde se saca la foto que sale repetida mil veces en internet e instagram, con la iglesia románica de Santa María agarrada a la roca al pie del acantilado, y el embalse al fondo.

La foto de arriba a la derecha, es en un tercer mirador, en el extremo opuesto de la iglesia románica. Esa vista no es tan espectacular como las fotos anteriores. Por suerte no había mucha gente, al ser un día laborable de Diciembre, aunque era Navidad. Imagino que en verano será difícil hacerse la foto ahí en esa roca, sin gente.

Después del paseo y las fotos, ya teníamos hambre (además, al final no habíamos desayunado). Fuimos al restaurante, donde ya teníamos mesa preparada, y la verdad es que comimos muy bien, y por un precio bastante bueno, para la calidad de la comida y lo bonito que era el sitio. Salimos muy contentos.

Al salir del restaurante, volvimos al mirador principal otra vez para admirar esas vistas por última vez, y desde ahí emprendimos el paseo de diez minutos hasta el coche. Nuestra próxima parada era en el pueblo de Prades, a media hora de allí. Prades es llamado "la villa roja" por el característico tono rojizo de la piedra arenisca con la que están construidas muchas de sus casas y su iglesia, en las fotos de abajo lo podéis ver.

Estas fotos de arriba son de la antigua puerta de la muralla, que se ha conservado muy bien. Entrando por ella, casi inmediatamente llegas a la plaza mayor, que es junto a la puerta anterior lo más bonito de Prades. En la plaza hay una fuente gótica del siglo XIII, y la iglesia de Santa Maria Major, construida en el siglo XIV en piedra roja. Estábamos solos, no había nadie más en toda la plaza, casi diría que en todo el pueblo.

Dimos un paseo por las calles del pueblo, pero lo más bonito es sin duda la plaza mayor porticada, que además tenía su abeto de navidad en el centro. De camino al coche, estuvimos un rato en una zona infantil con columpios para que Inés jugara un poco. Desde aquí fuimos directamente a nuestro alojamiento, la Masía Sagués, que estaba muy cerca del monasterio de Poblet, a tiro de piedra. Estaba a sólo 25 minutos de Prades.

Llegamos ya casi de noche, siendo finales de Diciembre anochece muy temprano. Estuvimos descansando un poco en la habitación, y en la sala de juegos del alojamiento, donde Inés se lo pasó muy bien con la gran cantidad de juegos que tenían. La pena fue que esa noche no se podía cenar en el alojamiento, así que tuvimos que acercarnos a L'Espluga de Francolí, donde cenamos bastante bien en un restaurante del centro.

Y después de cenar, a dormir, que ese día habíamos madrugado mucho y estábamos cansados. Al día siguiente por la mañana, teníamos uno de los platos fuertes del viaje. Podéis leer aquí el relato de nuestra visita a el monasterio de Santa María de Poblet.


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