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Monasterio de Poblet


Fecha del viaje: Diciembre de 2024

El día anterior habíamos empezado nuestro viaje por la provincia de Tarragona visitando Siurana y Prades, en el parque natural de Montsant, acabando el día en nuestro alojamiento junto al monasterio de Poblet. Podéis leer aquí el relato de nuestro paso por Siurana y Prades.

Recomendaciones importantes

  • La hospedería del monasterio puede ser una buena opción para alojarse. Si buscas algo más campestre, donde estuvimos nosotros, en una antigua masía a sólo un km del monasterio, también es una buena opción.
  • La visita al monasterio te llevará tranquilamente un par de horas, o más. Si vas con prisa, lo más importante y espectacular es el claustro, y en la iglesia el panteón real y el retablo de alabastro.
  • Para comer por allí, una buena opción es el pueblo de L'Espluga de Francolí, al lado del monasterio.
  • Como podéis ver arriba, en la foto de cabecera, detrás del monasterio hay un punto elevado sobre la ladera con una vista espléndida del monasterio.

En nuestro alojamiento no se podía desayunar, así que nos acercamos hasta L'Espluga de Francolí a desayunar en el mismo sitio en el que cenamos la noche anterior, que nos había gustado. Nuestro alojamiento está muy cerca del monasterio, a 1 km solamente. Se trata de una antigua masía reconvertida en alojamiento, lo malo es que no sirven desayuno, y rara vez cenas. Lo bueno, el precio, ya que pagamos 181 euros por dos noches (reservado con booking), la cercanía al monasterio, y el entorno campestre en que se encuentra.

Nos pareció un alojamiento con cierto encanto, pero un poco básico, la verdad. Si quieres reservarlo, puedes hacerlo desde nuestro enlace para obtener el mejor precio posible, aquí. Si quieres mirar más alojamientos, en nuestra página de descuentos tienes acceso a nuestro enlace a Booking, y también descuentos en coches de alquiler, seguros, etc. Tu puedes conseguir un muy buen precio, y a nosotros nos ayuda mucho. Ojo, el monasterio también tiene hospedería, algo más caro, pero que también es una buena opción. No está en el edificio histórico, sino en un anexo de nueva construcción dentro del recinto.

Y nada más desayunar, nos fuimos al monasterio, que está al lado de L'Espluga, a menos de 2 km, para verlo temprano y que hubiera menos gente. Junto al monasterio hay un aparcamiento bastante amplio y gratuito, y desde ahí cruzamos la calle y ya estamos en el monasterio. Si siguieras esa carretera como 500 o 600 metros más, llegarías al mirador desde donde se tiene la vista de la foto de cabecera de este artículo.

Lo primero, sacar las entradas, que cuestan 10,5 euros por adulto y 7,5 euros los niños mayores de 7 años. Para más información sobre horarios y la hospedería para alojarse, podéis consultar la web del monasterio de Santa María de Poblet. También existe la posibilidad de sacar una entrada conjunta para los tres monasterios de la ruta del Císter, que además de éste son el de Santes Cruces (lo visitaríamos al día siguiente) y el de Vallbona de les Monges.

Abajo a la izquierda, en el primer recinto amurallado, la capilla de San Jorge mandada construir por Alfonso V de Aragón el Magnánimo, en acción de gracias por la victoria obtenida en la conquista de Nápoles en 1442.

Arriba, fotos de la entrada al segundo recinto amurallado, por la llamada "puerta dorada", construída en 1493 con motivo de una visita de los Reyes Católicos. Una vez dentro del recinto, hay una sala a la izquierda donde se proyecta el audiovisual. Si continúas recto, verás al fondo de la plaza la entrada monumental a la iglesia del monasterio (fotos de abajo) protegida por la última muralla, cuya entrada está flanqueada por dos grandes torres. Ya estamos frente al propio monasterio y la iglesia, rodeado por una muralla de fortificación mandada construir por Pedro IV como protección, a raíz de haber ordenado que se dedicase en la iglesia un espacio a panteón real

Una vez dentro, lo primero que fuimos a ver fue el magnífico claustro gótico del siglo XIII, al que se accede por una bellísima puerta románica que podéis ver en la foto de arriba a la derecha.

Y del claustro pasamos a la iglesia abacial, construída en estilo románico y gótico temprano, entre los siglos XII y XIII. Predomina la austeridad cisterciense, sin ornamentación superflua, como es habitual en esta orden.

Lo más espectacular de la iglesia, sin duda, es el panteón real, con las tumbas de algunos de los reyes de Aragón. Este monasterio fue patrocinado y financiado en 1150 por el Conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV, que se lo cedió a monjes cistercienses procedentes del monasterio francés de Fontfroide.

El terreno cumplía las condiciones del ideal cisterciense de aislamiento, abundancia de agua y terrenos fértiles, para poder levantar un lugar autosuficiente y retirado del mundanal ruido. A lo largo de los siglos XII y XIII el monasterio fue recibiendo tierras, privilegios y donaciones reales, lo que le convirtió en un poderoso centro económico y espiritual. Tanto es así, que fue panteón real de la Corona de Aragón, desde finales del siglo XIV (sustituyendo al otro monasterio cisterciense, el de Santes Creus) hasta la extinción de la casa real de Aragón en el siglo XV.

Aquí descansan los restos de Jaime I el Conquistador, Pedro el Ceremonioso, Juan I, Martín el Humano, entre otros. Podéis ver abajo fotos de este magnífico panteón, situado en el presbiterio de la iglesia, con los sepulcros tallados en piedra.

Además del panteón, otra cosa única en esta iglesia es el retablo del altar, totalmente esculpido en alabastro. Es del siglo XVI, durante el reinado de Carlos I. Resultó tan caro, que provocó la sublevación de los monjes en contra de su abad a quien condenaron a reclusión perpetua con los cargos de "dilapidación y falta de observancia". Una vez apartado de su cargo, los monjes se negaron a pagar los gastos que faltaban al escultor, quien los denunció. Nunca llegó a cobrar esa cantidad de 960 ducados, 40 años después su nieta aún la reclamaba judicialmente, sin éxito. Abajo podéis ver fotos de esta maravilla.

Desde el mismo presbiterio sale una escalera que sube hacia el dormitorio de los monjes. Desde dicha escalera hay una vista soberbia de la nave, con los sepulcros del panteón vistos desde arriba. Una vez arriba, estamos en la inmensa nave que hacía las funciones de dormitorio. Allí cada monje tenía un camastro, y dormian todos juntos.

Y desde el dormitorio, puedes salir a una especie de terraza desde donde hay unas vistas muy bonitas del claustro a vista de pájaro. De hecho, esa terraza recorre todo el perímetro del claustro. Desde aquí se ve muy bien el gran cimborrio gótico con sus grandes ventanales, levantado en una ampliación que se hizo en el siglo XIV.

Desde aquí bajamos a la planta baja por la escalera que se puede ver abajo a la izquierda, y visitamos otras dependencias, como la sala capitular (así llamada por que cada mañana se reunían en ella los monjes, leyendo un capìtulo de la regla de San Benito), las cocinas o el comedor. Las cocinas da la impresión de que hubieran estado en uso hasta hace dos días.

Arriba a la derecha, el antiguo comedor, una impresionante sala cubierta por bóvedas góticas de crucería. De aquí, salimos otra vez al claustro para recorrerlo por última vez.

Y acabamos la visita al monasterio pasando de nuevo por la iglesia. Tiene planta de tres naves, aunque la central es mucho más grande que las dos laterales. En las dos fotos de abajo se puede ver que la nave central es románica con bóveda de cañon (al fondo se ve el fantástico retablo de alabastro), y en cambio una de las laterales tiene bóveda gótica de crucería, ya que es fruto de una ampliación posterior.

Y en estas otras fotos de abajo, podéis ver el coro, situado en la nave central. Con esto, acabamos nuestra visita a este espléndido monasterio, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1991, y pusimos rumbo a nuestro siguiente destino, el pueblo de Montblanc, situado sólo a 14 minutos de distancia. Podéis leer aquí el relato de la tarde que pasamos visitando Montblanc y cueva de L'Espluga.


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