Montblanc
Fecha del viaje: Diciembre de 2024
Por la mañana habíamos estado visitando el monasterio de Santa María de Poblet, y al acabar la visita pusimos rumbo al pueblo medieval de Montblanc, situado sólo a 14 minutos de distancia. Podéis leer aquí el relato de nuestro paso por el monasterio de Poblet.
Recomendaciones importantes
- Un sitio fantástico para comer en Montblanc es "El molí del mallol", muy cerca de la entrada principal de la muralla.
- En la plaza mayor hay alguna terraza, es un buen sitio donde tomar algo y relajarse un rato.
- Si pensáis visitar la cueva de L'Espluga, mejor reservar con antelación. Por lo que nos dijeron, los turnos se suelen llenar.
Al llegar al pueblo, aparcamos en un aparcamiento gratuito al lado de la muralla, y al lado también de un restaurante llamado "El molí del mallol". Estaba situado en un antiguo molino, y tenía muy buena pinta, así que decidimos comer allí. Pero antes, nos acercamos a ver el antiguo puente medieval que cruza el rio Francolí, y que estaba allí mismo, a 2 minutos caminando. Abajo podéis ver fotos en este puente, que debía ser en otros tiempos el principal punto de acceso a la ciudad.
Arriba a la izquierda, en la foto podéis ver al fondo unos vehículos aparcados, y detrás el edificio del restaurante. Allí es donde habíamos aparcado. En la foto de la derecha, junto a uno de los extremos del puente hay una escultura de Sant Jordi fundida en bronce. Este santo es el patrón de Cataluña, y tiene asociada una leyenda con el pueblo de Montblanc.
Resulta que un dragón aterrorizaba a los habitantes, y para calmarlo, se le ofrecían animales y, cuando se agotaron, personas elegidas por sorteo. Un día le tocó a la princesa del pueblo, y cuando el dragón iba a devorarla, apareció Sant Jordi a caballo. El caballero mató al dragón con su lanza, y de la sangre brotó un rosal de flores rojas. Como no podía ser de otra manera, Sant Jordi cortó una rosa y se la entregó a la princesa. Y aquí arriba podéis ver a Sant Jordi con su princesa.
Desde el extremo del puente en el que estábamos sale una calle muy bonita que lleva directamente hasta la puerta principal de acceso de la muralla de Montblanc (foto de abajo a la izquierda). No fuimos por ahí, porque teníamos que comer primero, así que fuimos al restaurante de El Molí del Mallol, donde comimos realmente fenomenal. No tenéis más que ver a Inés en la foto de la derecha como devora su ración de cochinillo. Un sitio totalmente recomendable. La verdad es que en este viaje por la provincia de Tarragona, estábamos comiendo muy bien.
Y después de comer, ahora sí, nos encaminamos hacia la entrada principal de la muralla, que estaba a dos minutos del restaurante. Antes de entrar, Inés se hizo unas fotos con las letras del nombre del pueblo, un clásico en nuestros viajes. La muralla medieval de Montblanc es uno de los conjuntos fortificados mejor conservados de Cataluña. El rey Pedro el Ceremonioso (enterrado en el cercano monasterio de Poblet que habíamos visto por la mañana), ordenó construir las murallas hacia 1366, en plena guerra de los dos Pedros (entre la Corona de Aragón y Castilla). Tenía unos 30 torreones, de los que quedan 25 en pie.
Una vez traspasado el umbral de la puerta, tenemos ante nosotros una larga calle medieval, que en ese momento estaba completamente desierta, como podéis ver en las fotos de abajo. Siguiendo esa calle llegaremos hasta la plaza mayor de Montblanc.
Lo primero que hicimos fue desviarnos de esa calle principal para subir a la colina donde estaba antiguamente el castillo, y desde donde al parecer hay una buena vista panorámica de todo el pueblo. Para eso tuvimos que subir unas pocas escaleras.
Una vez en la parte superior de esa pequeña colina te das cuenta de que del castillo no queda nada, más que los cimientos. Hay una buena vista del pueblo, con la muralla medieval rodeando todo el perímetro. Otra cosa que también puede uno ver es que el tejido urbano de Montblanc es mayoritariamente moderno, apenas queda nada medieval, más que en las calles que rodean la iglesia de Santa María la Mayor, que se ve bien desde el mirador, como podéis ver en la foto de arriba.
Estuvimos allí un rato, disfrutando de las vistas, y el silencio, porque estábamos solos, no había nadie más. En la ladera de esa colina, hay una zona infantil con columpios donde estuvimos también un rato, mientras Inés jugaba en los columpios, y con los gatos que por allí andaban. Luego, bajamos hasta la iglesia de Santa María, que la habíamos visto desde arriba y la teníamos al lado. Abajo podéis ver fotos de esta iglesia, esta es sin duda la zona más bonita de Montblanc.
Esta iglesia es gótica del siglo XIV, aunque se terminó bastante tiempo después. Lamentablemente estaba cerrada y no pudimos verla por dentro. La luz del atardecer le daba un tono dorado a la piedra muy bonito.
Y desde aquí, callejeando un poco, llegamos a la plaza mayor, que podéis ver en estas fotos. Nos llamó la atención las raíces de uno de los árboles, que se salían completamente del alcorque.
Junto a la plaza mayor está la otra iglesia importante del pueblo, la de San Miguel, del siglo XIII. Es anterior a la de Santa María, y fue la iglesia principal hasta la construcción de ésta. Ya quedaba poco para la puesta de Sol, y apenas serían las cinco de la tarde, es lo que tiene Diciembre. Las sombras trepaban por los edificios cada vez más rápido, sumiéndolos en la penunbra.
Volvimos sobre nuestros pasos por la calle mayor, hasta la entrada de la muralla, y de ahí al coche. Aún nos quedaba una parada más, y en este caso daba exactamente igual que ya no quedara luz solar. Se trata de la cueva de L'Espluga de Francolí, situada muy cerca de nuestro alojamiento, en el pueblo donde desayunamos esa mañana, y habíamos cenado la noche anterior.
Es una cueva de origen karstico, excavada durante millones de años por las aguas del rio Francolí al filtrarse en el suelo calcáreo de la zona. Fue explorada durante el siglo XIX, y se encontraros restos de ocupación prehistórica, como herramientas de silex, restos de fuegos, alguna pintura en la pared muy deteriorada, y restos óseos humanos y de animales. Parece que fue hogar de comunidades de cazadores-recolectores hace unos 30.000 años.
El precio de la entrada es de 8,5 euros (en Noviembre de 2025) por adulto, y 5,5 euros por niño mayor de 5 años. La visita es guiada, a unas horas específicas, y aunque nosotros no lo hicimos por ser una idea de última hora, se recomienda reservar con antelación. Nosotros, al ser a última hora de la tarde un día laborable de Diciembre, tuvimos suerte y quedaba hueco en nuestro turno, pero ya nos dijeron que no es habitual. Para más información y reservas, podéis consultar la web de la cueva de L'Espluga de Francolí.
Esperamos un poco en la sala de recepción, y a la hora señalada el guía nos acompañó a todo el grupo a la entrada de la cueva, cerca de allí. Se recorren unos 500 metros por galerías, y el guía te va explicando un poco como vivían las gentes de esa época que usaban la cueva como refugio. Hay reproducciones con figuras que ayudan a imaginárselo. La charla es en catalán, pero para los que no lo entendemos, te dan una audioguía en castellano que va diciendo lo mismo que la guía. Si eres alto... ¡Cuidado con la cabeza!
Una vez vista la cueva, volvimos al coche, que lo habíamos aparcado muy cerca, y fuimos hasta nuestro alojamiento. Esa noche sí que pudimos cenar en el alojamiento, ya que tenían un grupo e iban a preparar cena para ellos. Resultó una cena muy agradable en el salón de la masía, y muy buena, nos gustó. Al día siguiente dejábamos este alojamiento. Si os interesa, podéis leer aquí el relato de nuestra primera visita del día siguiente, el monasterio de Santes Creus.
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