Tréveris
Fecha del viaje: Marzo de 2015
Esta visita a Tréveris (Trier en alemán) fue el comienzo de un viaje de cinco días en el que además de esta ciudad, recorrimos también Luxemburgo, y las regiones de Alsacia y Lorena en Francia. El primer día cogimos el vuelo a mediodía (comimos un bocata en el aeropuerto), y llegamos a Bruselas ya por la tarde. Fuimos a buscar nuestro coche de alquiler, y pusimos rumbo a Tréveris, a 240 km de distancia. Lo hicimos del tirón, sin paradas, ya que no queríamos llegar muy tarde y que nos cerraran todos los sitios para cenar.
Recomendaciones importantes
- Podéis comprar la tarjeta ANTIKENCARD, que por 28 euros (un adulto + 4 niños, precio de 2026) incluye los principales monumentos romanos. El aula palatina, como funciona como iglesia protestante, es gratuita.
- Un buen consejo para la visita es madrugar y ver primero la Porta Nigra, que es donde más gente se acumula, ya que es el icono principal de la ciudad.
Naturalmente, llegamos ya de noche, pero no demasiado tarde. Nuestro hotel estaba inmejorablemente bien situado, se trataba del hotel Zum Christophel que podéis ver en la foto de abajo a la izquierda, en un bonito edificio de estilo neogótico del año 1897, y justo al lado del monumento romano más famoso de la ciudad, la "Porta Nigra".
Nuestra llegada al hotel fue bastante curiosa. Estaba cerrado, no había nadie. Realmente, no sabíamos bien qué hacer, y entonces vimos un cartel en alemán en la puerta, donde se indicaba un numero de teléfono. Llamamos, y en inglés conseguimos entendernos, nos dijeron que enseguida llegaría alguien para llevarnos a nuestra habitación y enseñarnos dónde estaba el parking, que resultó ser una especie de patio en un lateral del edificio. El hotel estaba vacio, la persona encargada nos fue guiando por los pasillos, encendiendo las luces según íbamos avanzando, hasta llevarnos a una amplia y acogedora habitación. Nos dio las llaves, y se fue. Teníamos todo el hotel para nosotros. Debía estar en las últimas, por que actualmente ese hotel aparece como definitivamente cerrado.
Una vez instalados, salimos a dar un paseo por el bonito casco histórico de Tréveris y acabamos cenando en un restaurante italiano, donde nos dimos un buen banquete, ya que sólo habíamos comido un bocata al mediodía. Las fotos de arriba, y las de abajo, son ya de la mañana siguiente. Nos sirvieron un desayuno bastante pobre en el hotel, y después salimos a conocer el monumento más emblemático (pero no el único) de esta bonita ciudad.
La llamada "Porta Nigra" es una de las entradas monumentales a una ciudad romana mejor conservadas del mundo. La muralla romana que rodeaba esta ciudad, llamada entonces "Augusta Treverorum", medía 6,4 km y tenía cuatro puertas, ésta es la puerta norte, y la única que se ha conservado, gracias a que en la edad media fue convertida en una iglesia. El nombre de la ciudad proviene de que fue fundada por Augusto (en el año 16 a.C.) y de que en ese lugar vivía la tribu celta de los tréveros. Abajo a la izquierda podéis ver un dibujo de 1646 para haceros una idea de cómo estaba por entonces. Fue gracias a Napoleón que recuperó su apariencia original. Cuando las tropas francesas llegaron a Tréveris, Napoleón ordenó eliminar las construcciones medievales y devolver a la Porta Nigra su aspecto romano. Los añadidos de la iglesia fueron demolidos, aunque quedaron algunos vestigios, como el ábside de la parte izquierda.
Esta puerta fue construída en el año 170 d.C. con piedra arenisca marrón que, al estar expuesta a la intemperie, con el paso de los años adquiere una pátina muy oscura, casi negra, motivo por el que ya en la edad media se la empezó a llamar "porta nigra", que ha quedado hasta hoy.
El resto de puertas, y la propia muralla, acabaron convertidas en canteras donde conseguir piedra barata y bien labrada para otros edificios, pero ésta tuvo la inmensa suerte de que en el año 1028, el monje bizantino Simeón se instaló en el monumento como cenobita. Después de su muerte en 1035, fue canonizado y se construyó un santuario en su honor, con lo que la Porta Nigra se convirtió en una iglesia, y eso la salvó de ser desmontada. Es un caso clásico gracias al cual han sobrevivido en muy buen estado de conservación varios templos romanos.
Naturalmente, después de admirarla por fuera, visitamos también su interior. El precio (actualizado a 2026) es de 4 euros para adultos, y 2,5 euros la reducida. En las fotos de arriba, fijáos en la diferencia entre los grandes y desgastados sillares romanos, comparados con la piedra con la que se levantó el ábside en la edad media, hecho con piezas mucho más pequeñas. Por cierto, si queréis ver un video muy interesante sobre esta puerta, del divulgador de ingeniería romana Isaac Moreno Gallo, podéis pinchar aquí.
En el interior, como podéis ver en las fotos de arriba, se conserva el aspecto ciclópeo típico de las construcciones romanas, con adornos tallados en piedra posteriores, de la edad media. Es evocador pensar que hace menos de 2000 años, esto estaría lleno de soldados romanos haciendo guardia, vigilando los accesos a la ciudad.
Esta puerta de entrada tan monumental era totalmente digna de una ciudad como ésta, que era la ciudad romana más importante al norte de los Alpes. Y no solo eso, sino que a partir de la tetrarquía diseñada por el emperador Diocleciano, Tréveris se convirtió en la segunda ciudad más importante de la parte occidental del imperio, detrás de Roma. Y todavía adquirió aún más importancia cuando Constantino el grande la convirtió en su lugar de residencia antes de conseguir ser coronado como emperador de todo el imperio. Debido a ese hecho, se construyeron parte de los edificios romanos que aún subsisten en la ciudad, y razón por la cual Tréveris fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986.
Y hacia uno de esos edificios íbamos a encaminar nuestros pasos, concretamente la fabulosa catedral románica que preside una amplia plaza, donde habían instalado esos días un mercadillo. Aquí mandó edificar Constantino, en el siglo IV, una gran iglesia digna de su nombre y de la importancia de la ciudad. No hay que olvidar que fue Constantino quien legalizó el cristianismo en el imperio romano, muy poco tiempo después de la gran persecución que había hecho Diocleciano contra ellos. Esa primitiva iglesia aún subsiste, al menos en parte, y se corresponde con la nave central que podéis ver en la foto de abajo a la izquierda, flanqueada por dos torres posteriores que ya son románicas. Al lado, hay otra iglesia, en este caso gótica del siglo XIII.
Esa nave cuyo extremo viene marcado por el ábside semicircular que se ve en la foto, es la primitiva iglesia de Constantino, que luego fue ampliada ya en la edad media en estilo románico y posteriormente, en gótico, y eso la convierte en una de las catedrales más antiguas de Europa, seguramente solo por detrás de la catedral de Split, que ocupa el antiguo mausoleo de Diocleciano.
Arriba, fotos en el claustro, y en el interior, en la nave principal, donde se puede ver que predomina ya el estilo gótico. Desde aquí, en un breve paseo, llegamos al tercer edificio romano más importante de la ciudad, el Aula Palatina, también llamada Basílica de Constantino. Este edificio fue construido a comienzos del siglo IV, probablemente entre 310 y 320 d.C., durante el reinado de Constantino el Grande. En aquella época la ciudad, Augusta Treverorum, no era simplemente una ciudad provincial: era una de las principales residencias imperiales del Imperio romano de Occidente.
Durante la Tetrarquía y posteriormente bajo Constantino, los emperadores pasaban largas temporadas allí porque Tréveris estaba estratégicamente situada cerca de la frontera del Rin y permitía controlar las amenazas procedentes de Germania. Y claro, Constantino necesitaba un salón de recepciones a la altura de su poder. El emperador se situaría en el ábside, mientras los visitantes, funcionarios, embajadores y representantes de las ciudades ocupaban la enorme sala. Abajo podéis ver un par de fotos de su exterior y el interior (actualmente es una iglesia protestante). Pensad que todo el edificio de ladrillo es básicamente el original romano, el techo, al ser de madera, no es el original. Otro detalle curioso, es que el edificio tenía calefacción, por un hipocausto situado bajo el suelo, por donde circulaba el vapor caliente producido por una caldera. Ese vapor subía también por huecos en el interior de las paredes, calentando esa inmensa sala en los frios inviernos que soportaban allí.
¿Y cómo un edificio así ha podido conservarse en ese magnífico estado? Pues sin duda ayudó mucho que en el siglo XI se habilitó como residencia del arzobispo de Tréveris, que vivió allí hasta el siglo XVIII, cuando se hizo construir junto a la basílica romana el palacio barroco que podéis ver en las fotos de abajo. Fijaos en el inmenso espacio interior que tiene la basílica, es la mayor sala romana que ha llegado hasta nuestros días. Si queréis ver un video muy bueno sobre esta basílica de Isaac Moreno Gallo, podéis pulsar aquí.
Arriba a la derecha, camino de las termas romanas, pasamos por la casa natal de Carl Marx, que hoy funciona como museo de su vida y obra. No entramos, solo la vimos por fuera. Y abajo, una panorámica de la zona conservada de estas termas, que no es mucho, teniendo en cuenta que fueron las terceras más grandes de todo el imperio, y las mayores fuera de Roma. Constantino, cuando decidió vivir aquí durante unos años, mientras consolidaba su poder (después establecería su residencia en Constantinopla), no quiso privarse de unas termas a la altura de las que ya conocía en Roma.
En superficie, casi no queda nada de estas termas, han sido expoliadas durante siglos como cantera, pero sí que se han conservado muy bien una red de túneles subterráneos que tendrían la función de servir para el desplazamiento de los trabajadores y esclavos por todo el recinto, sin tener que atravesar para ello las zonas nobles. Y con esta visita dimos por terminado nuestro tour "romano" por Tréveris. Volvimos a la plaza del ayuntamiento, donde había un mercadillo muy acogedor, y allí nos comimos unas buenas salchichas alemanas antes de coger el coche y seguir nuestro viaje hacia Luxemburgo.
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