Avila
Fecha del viaje: Enero de 2026
Aprovechando que la noche anterior había nevado, y que ese Sábado el pronóstico del tiempo era frio (como es lógico en un mes de enero) pero sin precipitaciones, decidimos hacer una excursión a Ávila, que aunque hemos estado varias veces, nunca la hemos visto con nieve.
Recomendaciones importantes
- El mirador de los cuatro postes es un sitio fantástico donde aparcar y dejar el coche. Desde allí, después de disfrutar de las magníficas vistas, hay un paseo muy agradable hasta la zona amurallada.
- Nosotros comimos muy bien en el restaurante "La casa de postas", situado en una casa antigua enfrente de la puerta de carnicerías, al lado de la catedral.
- De lo mejor que se puede hacer en Ávila es hacer el recorrido por la parte superior de alguno de los tramos de la muralla. Desde el que va a la puerta del Carmen desde la catedral, o el de la puerta del alcázar hay estupendas vistas. Para una buena foto de la catedral y la muralla, mejor desde éste último.
- Para dormir aquí, hay unos cuantos palacios del siglo XVI reconvertidos en hoteles con mucho encanto. Quizá el más espectacular sea el el palacio de los Velada o el de Valderrábanos, ambos junto a la catedral, o el palacio de Sofraga.
Las últimas veces que hemos venido a esta maravillosa ciudad, siempre hemos aparcado en el mirador de los cuatro postes, desde donde se tiene la mejor vista de la ciudad, con su imponente muralla. Hay varios aparcamientos de pago alrededor de la muralla, pero en los cuatro postes es gratuito aparcar, y nunca hemos tenido problema de que no hubiese sitio.
Desde aquí hay un paseo muy bonito hasta el casco histórico, bajando por un camino hasta el puente que cruza el rio Adaja, y luego una pendiente de subida hasta la muralla. En las fotos de abajo podéis ver la fantástica vista que hay del conjunto amurallado desde este mirador, no hay otro lugar mejor para tener una panorámica como ésta. Y encima con nieve, más espectacular. No es de extrañar que Ávila fuese declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1985.
Aquí abajo, un par de fotos de la anterior vez que visitamos Ávila, en febrero de 2019, y sin nieve. La muralla sigue igual, pero es increible lo que ha crecido Inés desde entonces... aunque todavía sigue conservando su muñeco de Mickey.
En el mirador tienes también el típico cartel con las letras de Ávila y la muralla de fondo, para hacerte la foto.
Y una vez hechas todas las fotos, emprendimos el agradable paseo hacia el casco histórico de Ávila. El camino es sencillo y no tiene pérdida, baja recto hasta el puente sobre el rio Adaja.
Y desde el puente, por una zona de parque, no hay más que seguir el camino en zig-zag hasta llegar a la carretera, que cruzándola, nos deja ya al pie de la muralla. Aquí podemos elegir entre entrar en la ciudad por la puerta del Adaja, la situada más al oeste de la muralla, y que es la que nos queda más cerca. Nosotros esa ruta la dejamos para la vuelta, ya de noche, al ser más directa.
Ahora con la luz del día preferimos entrar por la puerta del Carmen, que está un poco más lejos, pero para llegar a ella tenemos siempre a la vista la parte más espectacular de la muralla, y especialmente un día como hoy, que toda la ladera sobre la que se asienta la muralla está nevada, es un paseo muy bonito. Abajo podéis ver un par de fotos de cuando fuimos en 2019. La puerta del Carmen, que se ve mejor en la foto con zoom de la derecha, es la que está justo bajo la espadaña, en la parte más alta de la muralla. En la foto de la izquierda se ve el puente en la parte baja de la ruta, y el camino en zig-zag que hay después.
Una vez hemos cruzado la carretera, ya vamos caminando paralelos a la muralla, que luce espectacular en este tramo, señoreando sobre la ladera nevada, con todos sus torreones en perfecta simetría.
En cambio, en febrero de 2019 el tiempo parecía muy distinto, aun siendo también pleno invierno.
Entramos a la ciudad por la puerta del Carmen, como se puede ver en la foto de abajo a la izquierda. Esta puerta tiene su origen en los siglos XII-XIII, como el resto de la muralla. No es una de las puertas monumentales principales de la ciudad, esas las veremos luego y son las que miran hacia el este. La puerta del Carmen es la entrada desde el lado norte de la muralla.
Para aumentar su función defensiva, está hecha de sillares de duro granito, y además no mira hacia el frente, sino hacia un lateral, de modo que sea más difícil para un ejército invasor intentar penetrar por ella, y más fácil a los defensores tratar de impedirlo. Su nombre es debido al convento de Nuestra Señora del Carmen que antiguamente esaba adosado al interior de la muralla y del cual hoy queda la espadaña que adorna la puerta y se ve desde el mirador de los cuatro postes.
Una vez dentro, fuimos callejeando hasta llegar a la plaza mayor, llamada plaza del mercado chico. Es donde desde la edad media se celebraba el mercado de la ciudad, y lugar donde está el ayuntamiento, que podéis ver en la foto de arriba a la derecha. Decidimos que era buen momento para hacer una pausa y tomar el aperitivo en uno de los bares que hay en la plaza. En la foto de abajo a la derecha, la iglesia de San Juan Bautista, situada enfrente del ayuntamiento, y lugar donde fue bautizada Santa Teresa de Jesús.
Sin duda, esta plaza es un fantástico sitio donde tomar algo, especialmente en época de mejor tiempo, cuando las terrazas ocupan parte de la plaza. Desde aquí fuimos hasta la catedral, y salimos por la puerta de la muralla que está junto la catedral, ya que justo ahí está uno de los accesos a la muralla de Ávila.
La catedral es espectacular, además la amplia plaza en la que se sitúa, permite observarla en toda su amplitud. Está rodeada por una serie de pilastras coronadas por leones esculpidos en granito, que componen junto a la catedral una imagen muy fotogénica, como podéis ver en las fotos de abajo.
Esta catedral, que se empezó a construir en el siglo XII sustituyendo a una iglesia mozárabe que estaba en ruina por los ataques musulmanes, está considerada la primera catedral gótica de España, y se diseñó para que su ábside formara parte de la muralla como un torreón más. Era una época en que Ávila estaba cerca de la frontera con el territorio musulmán, y los ataques eran frecuentes.
Abajo a la izquierda, el palacio de los Velada, con su esbelto y proporcionado torreón. Es uno de los palacios más espectaculares de Ávila, del siglo XVI, que hoy día es un hotel de cuatro estrellas. Sin duda, un magnífico sitio donde pasar una noche en esta ciudad. Abajo a la derecha, la puerta de la muralla llamada "de la catedral". Justo al salir, a la izquierda, está el acceso a la muralla.
Abajo a la izquierda, la puerta de la muralla vista desde extramuros, y a su lado, el macizo y formidable ábside de la catedral, que funciona como si de un torreón más de la muralla se tratase. Abajo a la derecha, visto desde la oficina donde se sacan los tickets para el acceso a la muralla, el restaurante "Casa de Postas", donde teníamos reservado para comer en cosa de algo menos de una hora.
Para información sobre horarios y tarifas del acceso a la muralla, podéis visitar la web oficial de la muralla de Ávila. Está dividida en varios tramos, no se puede hacer de seguido todo el perímetro de la muralla, rodeándola completamente sin necesidad de bajar, como por ejemplo ocurre en Lugo o Dubrovnik. Hay sitios que aún no están habilitados para la visita. Nosotros en ese momento, hasta la hora de comer, íbamos a hacer el que seguramente es el tramo más espectacular, que va desde la puerta de la catedral, hasta la puerta del Carmen, por donde entramos esa mañana a la ciudad.
Arriba a la izquierda, vista de la plaza de la catedral desde la muralla, y a la derecha, el gigantesco ábside de la catedral, que da la sensación de ser un batión inexpugnable. El tejado que se ve en esta última foto es de una de las pocas edificaciones adosadas a la muralla que no se han derribado, corresponde a la Casa de Misericordia, una institución benéfica del siglo XVI. Abajo, diversas fotos del paseo por la muralla desde la catedral hasta la puerta del Carmen.
En el paseo, subimos a los imponentes torreones que forman la puerta de San Vicente, que da a la iglesia románica extramuros del mismo nombre, que podéis ver en la foto de abajo a la derecha, y visitaríamos después de comer.
Arriba a la derecha, la puerta del Carmen, pero esta vez vista desde arriba, desde la muralla. Este es el fin del recorrido, no se puede seguir, y desde aquí hay que volver sobre nuestros pasos hasta la puerta de la catedral, por donde bajamos. Hay otro acceso a la muralla aquí, pero ahora está cerrado por obras. Salimos a la zona extramuros de la muralla, ya que teníamos reservado para comer en el restaurante "Casa de Postas", que estaba justo enfrente de esta puerta de la muralla.
Las fotos de arriba están sacadas desde la puerta del restaurante. A la izquierda, la puerta de la catedral, también llamada de las "carnicerías" porque durante siglos se vendía carne en ese lugar. Al lado de la puerta, la inmensa mole del ábside de la catedral, que se ve espectacular desde allí. En la foto de la derecha, otro edificio adosado a la muralla, del que ya vimos antes su tejado desde arriba. Se trata de la Casa de la Misericordia, del siglo XVI, de la época en que Santa Teresa vivía en Avila. En su día era un establecimiento de uso asistencial y benéfico: Acoger pobres, enfermos, huérfanos y peregrinos. Hoy la planta baja es un restaurante.
En este restaurante la verdad es que comimos muy bien, volvería otra vez sin duda. Es un establecimiento que ha sabido conservar el encanto de lo antiguo. Además, todo lo que pedimos estaba muy bueno, y la situación del restaurante es igualmente muy buena, nos vino muy bien que estuviera justo donde acabamos el paseo por la muralla. Después de comer, en un corto paseo llegamos hasta la siguiente puerta de la muralla, que está justo pasado el ábside de la catedral. Se trata de la puerta más importante e imponente de todas, llamada puerta del alcázar, debido a que en la edad media daba acceso al alcázar de la ciudad, hoy desaparecido. Abajo podéis ver esta formidable puerta.
Arriba a la derecha, la puerta del alcázar vista desde dentro. Junto al hueco de la puerta se puede ver la escalera que sube a la muralla, que es por donde ibamos a subir nosotros para hacer el recorrido de otro tramo. Con la entrada que sacamos antes nos vale, no hay que sacar otra nueva. Desde arriba hay unas vistas increibles, tan buenas o incluso mejores que desde el otro tramo. Por ejemplo, como podéis ver abajo, las vistas hacia la catedral son en mi opinión, mejores desde aquí.
También hay muy buenas vistas hacia la plaza donde está esta entrada de la muralla, la de Santa Teresa, con la iglesia románica de San Pedro en el otro extremo (iglesia que no nos dio tiempo a visitar). En esta plaza antiguamente se celebraba el principal mercado de la ciudad, por eso la plaza del ayuntamiento se llama plaza del mercado chico.
Y también bonitas vistas hacia la plaza de Adolfo Suárez, intramuros, hacia la parte sur de la muralla, por donde va el paseo por este tramo, que es más corto que el anterior, ya que en cuanto llega al edificio del obispado, se corta.
Abajo a la izquierda, la iglesia de Santiago, en la zona sur de la ciudad, otra de las maravillosas iglesias extramuros que tiene la ciudad, y que están incluídas en la declaración de Patrimonio de la Humanidad. Esta de Santiago es la más antigua de la ciudad, ya que es románica del siglo XI y XII, antes incluso de la construcción de la muralla. Abajo a la derecha, el final del paseo por el lado de la catedral, justo donde empieza el ábside de ésta.
Al bajar de la muralla, dimos un pequeño paseo por la zona intramuros, llegando hasta la plaza de Pedro Dávila, muy cerca de la plaza donde estaba el acceso a la muralla y la puerta del alcázar, de donde veníamos. En esa plaza se conserva el palacio de los Dávila, que podéis ver abajo a la izquierda. Es el mejor ejemplo de palacio medieval de Ávila. Fue construído en el siglo XIII, aunque muy reformado después en el XVI.
Y siguiendo el paseo, muy cerca de allí, en la plaza del Corral de las Campanas, el torreón de los Guzmanes (foto de abajo a la derecha), que forma parte del palacio de los Mújica, del siglo XVI. Hoy es la sede de la diputación provincial.
Lo siguiente era ir a ver la catedral, pero justo acababan de cerrar cuando llegamos, a las 18:00, así que pusimos rumbo hacia la iglesia de San Vicente que sabíamos que cerraba a las 19:00. Abajo, foto de la catedral con las últimas luces del día, y en la misma plaza, el palacio de los Velada, convertido en un fantástico hotel como decía antes. A esas horas finales del día, la ciudad luce casi mágica con esa cálida luz justo antes de anochecer. Como podéis ver, la nieve que había por la mañana ya se ha derretido casi toda.
Caminamos por la zona intramuros buscando la cercana puerta de San Vicente, que da a la plaza extramuros donde está la iglesia del mismo nombre. Al llegar a esa puerta, pero en su zona interior, hay un fantástico palacio del siglo XVI, el palacio Sofraga (en la plaza del mismo nombre) que se ha reconvertido también en un fantástico hotel de lujo. También tiene un restaurante acristalado que tiene muy buena pinta. Lo podéis ver en las fotos de abajo.
Y nada más salir por la monumental puerta de San Vicente, ahí tenemos la iglesia, esperándonos para la visita. Abajo, fotos de esa entrada de la muralla, que es además donde para el trenecito turístico que te hace una visita por la ciudad. En esta ocasión no lo cogimos, pero en la visita que hicimos en 2019, cuando Inés era más pequeña, sí que montamos.
Llegamos por los pelos, ya que la última entrada a la iglesia es a las 18:30. El precio fue de 3 euros por adulto y las niñas gratis. Esta iglesia, de estilo románico tardío, fue levantada a finales del siglo XII y principios del XIII, y es una de las más importantes de la ciudad, ya que en ella se guardan los restos de los tres santos patronos de Ávila: los jóvenes hermanos Vicente, Sabina y Cristeta, que fueron martirizados por los romanos en el siglo IV por ser cristianos. La iglesia fue construída en el lugar donde ocurrió aquello ¿Y cómo sabían que ese era el lugar exacto? Porque ya desde el siglo IV, no mucho después de la muerte de los santos, se levantó aquí una primitiva capilla tardo-romana para conmemorarlo, que después fue sustituída por una iglesia visigoda, seguramente arradasa durante la invasión musulmana, y por fin en el siglo XII sobre aquellos restos se hizo esta iglesia.
Sin duda lo que más llama la atención de esta iglesia es el relicario hecho para guardar los restos de los tres santos (aunque los restos se guardan en unas urnas en el altar mayor). De piedra policromada, es una de las obras más sobresalientes de la escultura románica en España, y se conserva perfectamente en todos sus detalles.
Y tampoco dejéis de bajar a la cripta (fotos de abajo), el lugar donde originalmente fueron depositados los cuerpos de los santos después de haber sido ejecutados por los romanos.
Y ya de aquí poco nos quedaba por hacer en Ávila, era ya de noche y hacía bastante frio. Entramos en la zona intramuros y acabamos tomando algo, ya como despedida, en un sitio muy bonito, que además estaba vacío. Se trata de la posada de la fruta, una antigua casona señorial del siglo XVI, en la plaza de Pedro Dávila, por la que habíamos pasado antes en nuestro paseo. La podéis ver en la foto de abajo a la izquierda, la terraza que tienen en el patio interior.
Y desde aquí seguimos caminando hacia la puerta del Adaja, la situada en la zona oeste de la muralla, ya que era el camino más directo para volver hacia los coches. Desde ahí atravesamos el parque y cruzamos el rio por el mismo puente que esa misma mañana, subiendo entonces la cuesta hasta el mirador de los cuatro postes. Hicimos una última foto de la muralla iluminada antes de emprender el camino a casa.
Al final, con un día entero en Ávila, se nos quedaron por ver algunos monumentos que nos habría gustado visitar. Es verdad que era un día de invierno, que anochece pronto, pero aún así un solo día es poco si quieres conocer esta monumental ciudad a fondo. No pudimos visitar por dentro la catedral, ni la iglesia de San Pedro o la de Santiago, o el monasterio de Santo Tomás, donde está el sepulcro del príncipe Juan, único hijo varón de los Reyes Católicos. Definitivamente, un día y medio o incluso dos días es lo adecuado para esta ciudad que tanto tiene que ofrecer.
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