Dinkelsbühl
Fecha del viaje: Diciembre de 2025
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El día anterior lo habíamos dedicado entero a la maravillosa ciudad medieval de Schwabisch Hall y su mercado navideño. Un lugar que nos encantó, y que íbamos a intentar superar en ese nuevo día con la visita a Dinkelsbühl primero, y Rothenburg ob der Tauber después.
Recomendaciones importantes
- Lo mejor que se puede hacer en esta pequeña ciudad (pueblo más bien) es pasear, perderse sin rumbo por las calles de su tejido urbano medieval, muy bien conservado y rehabilitado.
- El aparcamiento, si vais en coche, no debería ser problema. Hay varios aparcamientos alrededor del perímetro de la muralla, está muy bien montado. Nosotros dejamos el coche en el que está al lado de la puerta Wörnitzor, la que está pintada de color naranja.
- El mercado navideño, en día laborable, abre a partir de las 13 o 14 horas. Nosotros lo vimos cerrado por lo tanto.
Ese día, en vez de desayunar en el maravilloso sitio que descubrimos el día anterior en Gunzenhausen, donde teníamos el alojamiento, decidimos ir directamente hasta Dinkelsbühl, a una media hora de distancia, y desayunar ahí, para así ahorrar algo de tiempo, ya que queríamos ver muchas cosas, y en Diciembre anochece muy temprano aquí.
Dinkelsbühl es pequeño, y es uno de los pocos pueblos medievales alemanes que conserva íntegra su muralla (otro es Rothenburg, que lo veríamos después). Llegamos hasta la misma puerta de la muralla, y allí mismo hay un aparcamiento al aire libre, justo al lado de la orilla del rio, y enfrente de la muralla. Es un aparcamiento pequeño, en otras épocas imagino que será difícil encontrar sitio aquí, pero ahora estaba casi vacio, al fin y al cabo, era un Lunes de Diciembre y hacía bastante frio. Abajo podéis ver unas fotos del tramo de muralla que teníamos justo enfrente, separados de ella por el rio.
Como podéis ver en las dos fotos de arriba, junto a ese aparcamiento hay un puentecito de madera muy chulo que permite salvar el rio y entrar al interior del recinto amurallado. De nuevo, al igual que el día anterior en Schwabisch Hall, habíamos conseguido aparcar increiblemente cerca del casco histórico.
Ya dentro de la ciudad, caminamos hacia la Marktplatz, donde está la catedral de San Jorge, que sería el centro de la ciudad. En la foto de abajo a la izquierda podéis ver al fondo de la calle, entre la niebla, la torre de la catedral. La primera prioridad era encontrar un sitio para desayunar, así que íbamos con el radar puesto para encontrar cafeterías. Pasamos por una junto a la catedral, que podéis ver en la foto de abajo a la derecha, pero estaba muy llena, así que seguimos buscando.
En nuestro camino buscando cafeterías recorrimos varias de las calles principales de la ciudad, como podéis ver abajo, pero no encontramos ninguna abierta que estuviera bien. Abajo a la derecha, en una pequeña plaza donde hay una maqueta de la ciudad hecha en bronce.
En la foto de arriba a la izquierda, he rodeado con un círculo rojo la puerta de la muralla por la que entramos a la ciudad, junto al aparcamiento donde dejamos el coche.
Como no encontramos ninguna cafetería que nos viniese bien, y las niñas ya estaban que no callaban que tenían hambre, volvimos a la que vimos al principio, junto a la catedral (foto de arriba a la derecha), y afortunadamente se quedó libre una mesa donde, un poco apretados, cabíamos los ocho.
Ya con el estómago lleno, salimos otra vez a la calle. En la foto de abajo a la derecha, se ve una de las puertas de la muralla, junto a la cual está la Spitalkirche, una antigua iglesia vinculada a un hospital medieval. En su patio trasero es donde se instala parte del mercado navideño de la ciudad, que a esta hora está cerrado por ser lunes (no abre hasta las 14:00).
Como no nos sobraba mucho tiempo, no fuimos hasta allí. Nos dirigimos hacia la Altrathausplatz, una de las plazas más fotogénicas de Dinkelsbühl, que está junto a otra de las puertas de la muralla, muy característica por estar pintada de naranja. Esa puerta nos pillaba de camino para ir acercándonos ya a donde teníamos el coche. Allí, junto al enorme edificio del que fue ayuntamiento de la ciudad hasta 1855, y donde está hoy día la oficina de turismo y un museo sobre la historia de la ciudad (que no vimos) se instala otra parte del mercado navideño, que también estaba cerrada a esas horas, como podéis ver en las fotos de abajo.
Justo donde ese espectacular edificio medieval, se puede ver la puerta que mencionaba antes, la puerta Wörnitzor, la más antigua de la ciudad ya que fue construída en el siglo XIV. En esa misma plaza, está también la fuente del león, que en invierno se cubre para evitar que las heladas la puedan estropear. Un detalle que podéis ver en las fotos, es la poca gente que hay en esta ciudad. Pasa algo parecido a lo que nos encontramos el día anterior en Schwabisch Hall, al no ser turístico, aunque sea un lugar espectacular, no es muy visitado. La gente va en masa a los sitios que aparecen en las guias y están en los circuitos clásicos, como podríamos comprobar poco después en Rothenburg.
En la foto de arriba a la derecha, podéis ver la vista hacia el otro lado de la Altrathausplatz, con la fuente del león igualmente, y el ábside la catedral de San Jorge. Sin duda, esta plaza es uno de los mejores rincones de Dinkelsbühl. Abajo, fotos atravesando la puerta, camino del aparcamiento que estaba nada más pasarla, a la derecha. Extramuros hay unas bonitas casas de entramado de madera.
La foto de arriba a la derecha está sacada ya desde el aparcamiento, y se ve claramente la puerta Wörnitzor por donde habíamos salido. Como conclusión final, Dinkelsbühl es una ciudad con un tejido urbano medieval muy bien conservado, y unas casas históricas muy coloridas que forman un conjunto muy armonioso y bello. Hay una cosa que lo desluce un poco, y es que no hay un nucleo central que sea peatonal, los coches pueden pasar (y lo peor de todo, aparcar) en casi cualquier sitio, lo cual hace que sea muy difícil sacar buenas fotos sin que salgan coches, solo esas espectaculares casonas. Creo que deberían buscar algún tipo de solución para que no se pudiese aparcar en las calles del recinto interior a la muralla. Otra cosa que nos gustó mucho de esta ciudad es que no es demasiado turística, y no sufre de las multitudes de turistas que sí tiene por ejemplo nuestro próximo destino, Rothenburg. Estuvimos como un par de horas, y la verdad es que nos supo a poco, esta ciudad merece dedicarle medio día.
Una vez en los coches, pusimos rumbo a Rothenburg ob der Tauber, de la que nos separaba poco más de media hora. Allí íbamos a pasar el resto del día. Podéis leer aquí el relato de nuestra visita a Rothenburg ob der Tauber.
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