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Kedung Kayang


Fecha del viaje: Julio de 2026

Puedes ver aquí el itinerario completo de este viaje por Indonesia.

Puedes leer aquí el relato de la etapa anterior, la visita a El templo budista de Borobudur.

Recomendaciones importantes

  • El mejor consejo para visitar esta cascada es hacerlo en día laborable, y por la mañana. Es un sitio donde no va casi ningún extranjero, solo locales, y lo hacen sobre todo el fin de semana o entresemana por la tarde.

Una vez visto el templo de Mendut, nos pusimos en marcha hacia el volcán Merapi, en cuya ladera hay una escondida y espectacular cascada, a 45 minutos de donde nos encontrábamos. Se trata de la cascada Air Terjun Kedung Kayang. Hay que llegar a una pequeña aldea, después de un tramo de carretera bastante empinado, ya en las proximidades del volcán, y desde allí en un corto y bonito paseo de unos minutos llegamos a la cascada, como se puede ver en las fotos de abajo.

Y después de ese corto paseo, llegamos hasta la cascada y los dos miradores de madera, construído uno de ellos sobre el grueso tronco de un gran pino. Se nota que es un sitio donde apenas viene ningún extranjero, el precio para acceder a los miradores es muy barato, pagamos al cambio 1,5 euros por los tres. El primer mirador tiene una valla protectora, pero en el segundo hay que acceder con mucho cuidado, como se puede ver en las fotos. Menos mal que Inés no tiene nada de vértigo.

Y de ese primer mirador, que tenía una valla perimetral, pasamos al segundo, mucho más espectacular, y al que hay que acceder con cuidado, por que tiene cierto peligro. La vista de la cascada desde allí es muy aérea, y si el día hubiese estado claro, detrás de la cascada se vería la silueta del volcán Merapi, pero estaba cubierto por nubes.

Como podéis ver, ese mirador es realmente espectacular. Desde allí puedes ver a vista de pájaro, y escuchar, cómo el agua rompe al caer contra las piedras. Además, puedes dejarle tu cámara a los lugareños que venden los tickets, que amablemente te sacarán unas buenas fotos. Lo han hecho tantas veces, que saben cual es el encuadre bueno, no quedarás decepcionado. Desde allí pusimos rumbo hacia la ruta principal, la carretera que sube desde Yogyakarta a Semarang, de la cual nos habíamos desviado para venir a ver este cascada. A la altura de esa carretera, nuestro conductor Tom nos llevó a un restaurante turístico muy chulo donde comimos muy bien y barato (30 euros los tres, y sobró comida).

Y después de comer, pusimos rumbo a la siguiente y ya última parada del día, una bonita ruta de senderismo entre arrozales de montaña, de unos 3,5 km en total, ida y vuelta, que lleva a un pequeño templo perdido en la montaña, que estaba a unos 40 minutos de donde nos encontrábamos. Podéis leer aquí el relato de nuestra visita al escondido templo de Selogriyo.


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