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Avistamiento de linces


Fecha del viaje: Diciembre de 2023

Esta excursión forma parte de un viaje de 5 días de duración que hicimos por el interior de Andalucía. El viaje comenzó un viernes por la tarde, ya anochecido casi, que salimos desde Villaviciosa de Odón hasta La Carolina, en Jaén, donde llegamos ya para cenar en el hotel y acostarnos. Nos gustan mucho los viajes por la naturaleza de avistamiento de fauna salvaje, ya lo habíamos hecho para ver elefantes en libertad en Tailandia, y ballenas y frailecillos en Islandia.

Recomendaciones importantes

  • Si lo vais a contratar con Birds&Lynx, os recomiendo dormir en el hotel La Perdiz, en La Carolina, ya que os hacen algo de descuento, y el hotel está realmente bien.
  • Al parecer, cualquier época del año es buena para el avistamiento de linces. En la época que fuimos nosotros, es cuando las hembras están en celo y deambulan buscando pareja, pero en principio los linces están siempre moviéndose por su territorio.
  • Si lo vas a hacer en invierno, como nosotros, sobra decir que lleves ropa que te proteja bien contra el frio, ya que vas a pasar horas en el campo con poco movimiento.

Para el día siguiente, bien temprano, habíamos contratado una actividad de avistamiento de lince ibérico en libertad con la empresa Birds&Lynx Ecoturismo, situada en ese mismo municipio de La Carolina. Para dormir, habíamos reservado en el hotel "La Perdiz", situado también allí, al lado de la autovia A-4, ya que en el hotel te hacen un descuento si contratas alguna actividad con esa empresa.

Fue todo un acierto, el hotel nos gustó mucho, y con el descuento que nos hicieron, salió muy bien de precio. Para más información y fotos podéis pinchar aqui, en la web del hotel La Perdiz. El lugar es muy bonito, tiene la estética como si fuera un refugio de caza, con vigas de madera, chimeneas y suelos de barro. Parecía un parador. Por la hora que llegamos, cenamos allí, y la cena estuvo también muy bien. Vamos, que recomiendo este hotel completamente, es un complemento ideal para la actividad que íbamos a hacer al día siguiente.

Nos tocó madrugar, ya que la hora de comienzo de la actividad es bastante temprano. No recuerdo exactamente, pero podría ser sobre las 8 de la mañana. Desayunamos en el hotel, también muy bien, a base de huevos fritos con jamón ibérico, y cuando estábamos acabando, ya vinieron a buscarnos en dos todoterreno, a nosotros y a otra pareja.

Los guias, muy majos, nos esperaron fuera, y ya cuando estuvimos todos, salimos a carretera durante unos pocos km hasta llegar a la entrada de una finca particular, donde se iba a realizar la actividad, ya que al parecer últimamente había buen porcentaje de avistamiento allí. Fuimos por pista forestal unos km (la finca es enorme), hasta que aparcamos y desde allí fuimos unos metros caminando hasta el lugar de observación, en una especie de alto desde donde se controla el valle del rio Guarrizas. La vista es realmente muy amplia desde allí.

Allí los guías montaron el equipo óptico, que consistía en dos telescopios terrestres de gran aumento, y además había también prismáticos. Y a partir de ese momento, la actividad consiste en tener paciencia. Hay sillas para estar más cómodo, puedes curiosear por los alrededores, oteando el valle y la ladera de enfrente con los prismáticos... Si te gusta la naturaleza y el avistamiento de fauna, no te aburres, siempre tienes esa expectativa de que en cualquier momento puede aparecer un lince entre la espesura. Yo me alejé un poco para sacar algunas fotos con zoom del rio Guarrizas, que atraviesa ese valle. Imagino que en verano apenas llevará agua, pero ahora está bastante bonito, como podéis ver.

Si queréis más información sobre el tipo de actividades que organiza la gente de Birds&Lynx, horarios, tarifas, etc, podéis consultarlo en su página web, aquí. Mirad en las fotos de abajo, qué pena que en ese momento no apareciese un lince y se pusiese a beber en el rio.

Pero el lince se resistía a aparecer. Una pena, porque el entorno es muy bonito, y solo faltaba la silueta de este felino entre el verdor del paisaje para que fuera perfecto. No sólo se pueden ver linces, también abunda por la zona el águila imperial, y a esa sí tuvimos la suerte de verla, como podéis ver en la foto de abajo, y en este video de un águila imperial comiéndose una presa mientras unas cuantas urracas revolotean alrededor a ver si les cae algo. El video fue grabado a través de uno de los telescopios de los guías.

Después de igual una hora y media en esa zona, los guías montaron un desayuno allí mismo, con unas mesas plegables. Había café, zumos, bollería diversa, y alguna cosa más, y seguimos un rato más oteando el horizonte en busca de ese esquivo felino. Pensé que Inés iba a llevar peor la espera, ya que para un niño de esta edad es más difícil tener tanta paciencia. Además de que, aunque te puedes mover por la zona, hay que ser sigiloso y no hacer ruido.

Y el lince, que no quería dejarse ver. Por fin, los guías decidieron que era mejor cambiar de lugar, así que volvimos a los vehículos y avanzamos por los caminos de la finca hasta otro punto de observación, no tan amplio como el anterior. Durante el trayecto en coche íbamos atentos a las ventanillas, por que el lince puede aparecer en cualquier momento, cuando uno menos se lo espera.

Estuvimos en dos puntos de observación más, pero no hubo suerte, tendrá que ser en otra ocasión. Lo que sí pudimos ver, al menos, fue un caballo y una mamá cerdo con sus lechones, al pasar cerca de la casona de la finca.

Nos llevaron de vuelta hasta el hotel, donde llegamos unos minutos pasadas las dos de la tarde (nosotros habíamos contratado la excursión de media jornada, pero también tienen una de jornada completa, donde estás hasta el atardecer buscando al lince). Allí nos despedimos de los guías, y cogimos nuestro coche para seguir viaje hacia la ciudad de Jaén. Aunque no tuvimos suerte con el avistamiento, la actividad nos gustó, y en el futuro seguro que repetiremos a ver si tenemos más suerte.


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