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Lauterbrunnen y Murren


Fecha del viaje: Agosto de 2019

Puedes ver aquí el itinerario completo de este viaje por Suiza.

Este es el artículo de nuestro quinto día en Suiza. Si quieres leer como fue nuestro cuarto día, en el que visitamos la preciosa ciudad de Lucerna e hicimos la ruta del Golden Trip al monte Pilatus, lo puedes ver aquí.

Recomendaciones importantes

  • En la subida del teleférico a Grütschalp, ponte junto a ventana en el lado izquierdo ( y a la bajada, en el derecho) para poder ver bien la cascada de Lauterbrunnen. De la misma manera, en el tren a Mürren ponte en el lado izquierdo a la ida, y en el derecho a la vuelta, las vistas son mucho mejores, hacia el macizo del Jugfrau.
  • En Mürren, aprovecha para dar un paseo más allá del pueblo, hacia el valle. Las vistas son fantásticas.

Día 5

Ese fue el primer día de nuestro viaje que amaneció con el cielo cubierto y lloviendo. Desayunamos tranquilamente en nuestro chalet, situado a las afueras del bonito pueblo de Brienz, junto al lago del mismo nombre. Luego, para dar un poco de tiempo a ver por dónde iba a tirar el clima, nos acercamos a Brienz a dar una vuelta.

El pueblo estaba bastante desierto, y el día un poco desapacible, pero no era un día frio, de hecho, Santi hasta metió los pies en la azulísima agua del lago, durante nuestro paseo por Brienz. Este pueblo, como ya pudimos comprobar el primer día que llegamos, tiene un bonito paseo junto a la ribera del lago. Estuvimos curioseando en una bonita tienda de artesanía de madera, pero los precios eran prohibitivos, y también encontramos, en mitad del pueblo, una gran zarza cargada de moras, en la que nos dimos un buen banquete.

A media mañana había dejado de llover, aunque el día seguía bastante cubierto, así que decidimos coger el coche e ir a la zona de Jungfrau, en un valle, el de Lauterbrunnen, que está en la misma zona que el de Grindelwald que visitamos el segundo día de nuestro viaje. De camino hacia Interlaken, que es la puerta de entrada a esta zona de alta montaña, la visión que se veía de las montañas recordaba a Mordor, como podéis ver en la foto de abajo a la izquierda.

Una vez llegamos a Lauterbrunnen, aparcamos sin problema, y lo primero fue ir a comer, que en Suiza no te puedes despistar con el horario de las comidas. Comimos en un sitio estupendo, desde donde se veía la famosa cascada, y nos dimos un banquete a base de founde de queso y otras delicatesen suizas. Una comida estupenda, como podéis ver en la foto de arriba.

Y después, decidimos ir a Mürren, un pequeño pueblo totalmente peatonal en lo alto de la montaña, a 1638 metros de altitud. La forma de llegar es coger un teleférico hasta Grütschalp que sale desde el mismo pueblo de Lauterbrunnen, y desde allí un maravilloso ferrocarril del año 1891 hasta el propio Mürren. Abajo, fotos sacadas desde la cabina del teleférico, desde donde se ve muy bien la cascada que cae junto a Lauterbrunnen.

Lástima que las nubes ocultaba en gran parte el macizo del Jungfrau, sino las vistas habrían sido la leche, aunque también es verdad que así, con esas masas nubosas colgadas de las escarpadas laderas, dejando entrever las masas glaciares entre ellas, la apariencia es bastante fantasmal e impresionante. Abajo a la izquierda, el encantador tren en el que llegamos finalmente a Mürren. Ya en el pueblo, hay un mirador con unas fantásticas vistas del macizo del Jungfrau.

Desde el mirador, atravesamos el pueblo, que es básicamente una calle a cuyos lados se levantan la típicas casas alpinas de madera, en un entorno de naturaleza espectacular.

Al llegar al otro extremo del pueblo, vimos un sendero que dejaba el pueblo y se internaba en el valle, serpenteando por la ladera. Como apenas tenía desnivel, y era bastante bonito, decidimos seguirlo durante un rato.

El sendero llevaba hasta un banco que se puede ver en las fotos de arriba, con unas vistas soberbias del valle. Desde aquí seguia, pero ya con fuerte desnivel hacia abajo, como si buscase el fondo del valle. Estuvimos un rato en ese maravilloso banco, disfrutando del paisaje y haciendo algunas fotos, y volvimos tranquilamente hacia Mürren.

A las afueras, está el funicular de Allmendhubel, que se puede ver en la foto de arriba a la derecha. Sube por la ladera unos 258 metros de desnivel desde la altura de Mürren. No nos pareció que las vistas fuesen a ser mucho mejores que desde donde estábamos, así que no subimos. Nos comimos un helado en el pueblo, e hicimos el camino de vuelta para coger el tren a Lauterbrunnen. Abajo, en una zona infantil de Mürren donde Inés estuvo un rato saltando en la cama elástica y moviendo un poco las piezas de ajedrez. Antes de coger el tren, nos hicimos otra foto en el mirador.

Abajo, unas fantásticas fotos sacadas desde el tren. Este recorrido por la ladera del valle hasta Grütschalp (donde se coge el teleferico) tiene unas vistas increibles hacia el macizo del Jugfrau. Por cierto, también se puede hacer caminando, son 5,5 km con ligero desnivel cuesta abajo.

Abajo a la izquierda, una fantástica foto de la cascada, con las nubes inundando el valle, sacada desde el teleférico. Una vez abajo, fuimos dando un paseo hasta dicha cascada, para acercarnos lo más posible a ella.

Se puede subir hasta el mismo pie de la cascada, donde hay una pasarela que va por detrás de la caida de agua. Lo malo es que es como estar debajo de la ducha, te calas entero. Nosotros no llegamos hasta allí porque ya desde antes nos estábamos mojando mucho, e Inés se quería dar la vuelta, pero Santi sí que se atrevió, e hizo unas buenas fotos de la vista que hay desde allí, con Lauterbrunnen en el fondo del valle.

Esperamos la vuelta de Santi, y fuimos a buscar el coche para volver a casa. No queríamos apurar mucho el día, ya que era nuestra última noche en esa magnífica casa en la que habíamos estado cinco noches, y teníamos que hacer cena y dejar nuestro equipaje más o menos recogido para no salir tarde a la mañana siguiente.


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